Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

31 oct. 2009

Amigos para siempre


http://www.youtube.com/watch?v=rsvVzAn_qlI

VIVO EN UN ARCHIPIËLAGO

Ciudades con más calidad de vida

Madrid y Barcelona, entre las 50 ciudades del mundo con más calidad de vida


España
Madrid, 28 April 2009




■Barcelona se mantiene en la posición 42 y Madrid ha bajado cinco posiciones (de la 43 a la 48) en la clasificación mundial.
■Viena es la ciudad del mundo con mejor calidad de vida; Bagdad, por el contrario, es la ciudad del mundo con peor calidad de vida.
■En el ranking mundial de infraestructuras, Madrid y Barcelona ocupan las posiciones 43 y 60, respectivamente.
■La ciudad del mundo con mejores infraestructuras es Singapur y, la peor valorada, Bagdad.


Estas son las principales conclusiones del Estudio mundial sobre Calidad de Vida 2009 que Mercer realiza cada año en 215 ciudades del mundo para que los gobiernos y empresas puedan adaptar la retribución de sus empleados expatriados. El informe analiza 39 factores relacionados con el entorno político, social, cultural, económico, la salud y la sanidad, la educación, los servicios públicos y el transporte, el ocio, los bienes de consumo, la vivienda y el medio ambiente.


Viena (Austria) ha ascendido una posición en la clasificación y es la ciudad del mundo con más calidad de vida, seguida por Zurich y Ginebra (ambas en Suiza), en segunda y tercera posición –respectivamente-, y Vancouver (Canadá) y Auckland (Alemania), empatadas en la cuarta posición. En el otro extremo de la clasificación se encuentran las ciudades con la calidad de vida más baja: Ndjamena (Chad), en la posición 213, Bangui (República Centroafricana) en el 214, y Bagdad (Irak), en el puesto 215 y última del ranking. Respecto a las ciudades españolas, hay que destacar que Barcelona se mantiene en la posición 42 del ranking mundial de calidad de vida y que Madrid ha descendido 5 posiciones y ahora ocupa el puesto 48.


“Como consecuencia de la actual situación económica, muchas multinacionales están revisando sus políticas de asignaciones internacionales con el objetivo de reducir sus costes”, explica Rafael Barrilero, socio de Mercer. “Muchas empresas planean reducir el número de asignaciones internacionales de media y larga duración”, añade.


La clasificación de este año también ha identificado las ciudades del mundo con mejores infraestructuras basándose en parámetros como el suministro eléctrico, el teléfono, el correo, el transporte público, el tráfico y los vuelos internacionales. Singapur (Singapur) lidera el ranking de infraestructuras con una puntuación de 109.1, seguida por Munich (Alemania), en segunda posición, y Copenhague (Dinamarca), en tercer lugar. Las ciudades japonesas de Tsukuba y Yokohama ocupan la cuarta y quinta posición, mientras que Dusseldorf (Alemania) y Vancouver (Canadá) comparten la sexta posición. En cuanto a las ciudades españolas, Madrid (98.1 puntos) ocupa la posición 43 del ranking mundial de ciudades con mejores infraestructuras y Barcelona (94.8 puntos) la posición 60. Bagdad es la última ciudad de la clasificación con sólo 19.6 puntos.


"Las infraestructuras de las ciudades tienen un efecto significativo sobre la calidad de vida de los expatriados. La infraestructura de una ciudad puede generar muchas dificultades cuando se carece de ella. Las empresas tienen que compensar a sus empleados en destinos internacionales para estas y otras dificultades”, destaca Barrilero.

Miguel Bosé, Que vivan las mujeres

30 oct. 2009

Carles Santos y Joan Brossa

".... Lo primero fué el llanto



".... Lo primero fué el llanto
"y estamos en el llanto.

"Porque aún no ha dicho el Verbo:
"Que el llanto se haga luz.
"- ¿Lo dirá?
"- Lo dirá, porque, si no,
"¿para qué sirve el mar?
"(Nuestro llanto son los ríos
"que van a dar a la mar....)
"¿O puede ser la vida eternamente
"un lamento encerrado en una cueva?

"Dios es el mar.

LEON FELIPE.-

EL DON DEL LLANTO

Don de llanto
Escrito por: Ángeles Mastretta el 28 Oct 2009 - URL Permanente


¿Por qué han llorado, a lo largo de la historia, en todas las culturas, todos los seres humanos? ¿Es llorar nuestro privilegio o nuestra debilidad? ¿Nuestra fortaleza o nuestro consuelo? ¿Quiénes han llorado más: los hombres o las mujeres? ¿Quién con más venia? ¿Quién con más donaire? ¿Quién por desamor? ¿Quién por derrota? ¿Quién como invocación? ¿Quién como un salmo? ¿Quién para acompañar la risa?
Como las cascadas y los atardeceres, como la intrépida memoria, las lágrimas no piden explicación, se explican solas.
Llorar es un don. No sé si un don que se pierde. Yo lo traigo medio desequilibrado, pero la suma de lo que va y viene, da paz.


Punto y aparte: Salió en México la minuciosa y bella biografía de Gabriel García Márquez.

26 oct. 2009

AGUA DE ROCÍO


Trémula oscuridad soñada


desde una lúgubre soledad,

caricias….,

abrazos....,

y besos….,

ensalza la razón

y arritmia el corazón.

¿Qué deidad esconden las sombras?

que mi cuerpo acaricia,

besa mis labios,

e inquieta el alma.

¿Quién es ella?,

que la pasión transforma en amor

y el amor en romántica pasión,

¿Quién es?.

Incógnita desvelada en fragancia,

envuelve el ambiente

en “Agua de Roció”,

y revelan tu nombre,

es ella, mi Princesa…,

mi Amor…,

mi Amiga…,

mi Vida…,

Mía.



Autor/a: José Antonio González

El mar de la tierra (Juan Cruz)

26 octubre, 2009 - 01:45

El mar de la tierra
He estado en Iguazú. Un espectáculo natural inconmensurable; fuerte, bello, insólito. Las cataratas caen a una velocidad vertiginosa; el agua adquiere todas las texturas posibles, como si estuviera creciendo en el contacto del agua con la roca una roca más, una roca de agua, o de tierra. En algún momento, si uno fija la vista en esa secuencia endiablada del agua cayendo sobre el lecho del río Iguazú, da la impresión de que lo que cae es una inmensa torrentera de piedras líquidas que se rompen mientras caen. Lo que resulta más insólito, más evocador y más envolvente, es el sonido, ese motor inmenso que parece convertir las cataratas en el mar de la tierra; catedrales inmensas que se van haciendo de agua cada vez más sólida, más densa, más concreta. El agua como si fuera al tiempo un sonido y una alucinación, una pesadilla y una voz, la voz repetida del agua cayendo violentamente sobre el agua turbulenta del lecho del río. He estado en Machu Pichu; aquella es la belleza tranquila, inquieta y ansiosa, que requiere silencio. Aquí el sonido es la belleza misma, y el silencio en el que la contemplas es la única respuesta posible a esa inmensidad en la que el sonido es también un silencio, el silencio atosigante del agua cuando es el mar de la tierra.

25 oct. 2009

Las fronteras (difusas) de la ficción

Las fronteras (difusas) de la ficción


ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 19 de Octubre de 2009



Llevo a un amigo mejicano a cenar al Madrid viejo, que entre septiembre y octubre, cuando todavía no han entrado los fríos ni las lluvias, me parece uno de los lugares más agradables de Europa.
La noche del antiguo barrio de los Austrias está en todo su esplendor, con las terrazas animadas y los bares y tabernas a rebosar. Para más felicidad, la gente dejó las chanclas y los calzoncillos callejeros para otras temporadas, los hombres ya no parecen porqueros sin fronteras, y a las señoras da gloria verlas. Todo vuelve a la normalidad, dentro de lo que cabe. Paseo con mi amigo por el barrio, y al doblar a la izquierda en la Cava Baja lo veo pararse, sorprendido. «No me digas –exclama– que el capitán Alatriste tiene un restaurante aquí.» Le respondo que sí, que ya lo ve. Que allí está la taberna del capitán, justo en el sitio donde vivía con Caridad la Lebrijana.
Aclaro después que nada tengo que ver con el asunto; que Félix Colomo, el propietario, me pidió permiso para darle ese nombre, y yo me limito a ir de vez en cuando –la comida es estupenda y el lugar, bellísimo–, pagando rigurosamente la cuenta. Mi amigo no es muy de leer libros, pero el capitán le suena bastante. Hasta el punto de que, descubro sorprendido, cree en la existencia del veterano soldado de los tercios. «Qué bueno –termina diciendo– que te inspires en personajes reales, como hiciste con la Reina del Sur.» Me lo quedo mirando, para comprobar si habla en broma. Pero no. Lo dice en serio aunque es mejicano, como digo, y oyó decir más de una vez que Teresa Mendoza es personaje de ficción.
Entonces comprendo que el tiempo y el extraño azar de la literatura, incluso para los no lectores –o especialmente entre ellos–, han hecho su trabajo. Y sonrío feliz, de medio lado, enseñando el colmillo como un lobo satisfecho.

Déjenme que les diga una cosa. En confianza. Ni reales academias, ni premios millonetis –aunque nunca me presenté a ninguno–, ni listas de más vendidos, ni críticas favorables en suplementos literarios.
Lo que más calienta el corazón de quien, como yo, cuenta historias dándole a la tecla, es que alguien que nunca leyó un libro suyo hable con familiaridad de un personaje o un suceso narrados, imaginarios, y lo haga convencido de su existencia real.
Como si los conociera de toda la vida. Demostrando así que el novelista, con mayor o menor fortuna, logró salvar la barrera entre lo verosímil y lo inverosímil, y lo inventado forma ahora parte de un mundo exterior a la literatura misma. Un ámbito que ya no le pertenece y sobre el que no tiene control alguno. Ésa, en mi opinión, es una de las grandes satisfacciones morales que puede obtener un autor de su trabajo. Comprobar que consiguió mezclar realidad y ficción, y hacerlo creíble. Llevarse al lector al huerto, y también al no lector. Borrar la frontera.

En mi vida como novelista tuve alguna vez ese delicioso privilegio, y les aseguro que no hay nada más satisfactorio. Ni divertido. Es cierto que el amigo Alatriste me da muchas alegrías, pero no sólo él.
En casa tengo una espléndida carta de una señora, hispanista seria y respetabilísima directora de un centro de investigación histórica de París, que con mucho protocolo pide detalles sobre la localización exacta, en la Biblioteca Nacional de Madrid, del manuscrito Papeles del alférez Iñigo Balboa, en el que –eso, al menos, dice la nota a pie de página de una de las novelas– me basé para contar la historia del soldado de Flandes.
Otro de mis gozos literarios es la desesperación de los benditos e ingenuos lectores guiris –un ruso se quejó por carta hace menos de un mes– que patean Sevilla, mapa en mano y con cuarenta grados a la sombra, buscando inútilmente la iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas. Por no hablar de cómo me revolqué de risa malvada cuando en el bicentenario de Trafalgar, al descubrirse un monumento conmemorativo junto al cabo del mismo nombre, un historiador descubrió, estupefacto, que en la relación de barcos españoles participantes en el combate figuraba, también, el nombre de mi imaginario navío de 74 cañones Antilla.

Pero de esas y otras ocurrencias, el mayor premio literario lo obtuve en la calle Juárez de Culiacán, Sinaloa; allí donde las cambiadoras clandestinas, todas guapas y maquilladas, blanquean en público los dólares que los automovilistas bajan de la sierra oliendo a cola de borrego y polvo blanco, convirtiéndolos en moneda nacional. Me encontraba frente al mercadito Buelna, grabando una entrevista para un programa de televisión con mis queridos amigos los periodistas mejicanos Javier Solórzano y Carmen Aristegui, cuando se acercó una cambiadora de cierta edad, muy prieta y arreglada, a preguntar qué hacíamos. «Es sobre la Reina del Sur», explicó Javier. A lo que la señora respondió, con absoluta naturalidad. «¿Teresita Mendoza?... Yo la conocí muy bien. En esta misma esquina se ponía.»

El PSOE devuelve el carnet a Negrín

25 Oct 2009

El PSOE devuelve el carnet a Negrín
Escrito por: Eduardo Montagut Contreras el 25 Oct 2009 - URL Permanente

Han pasado 63 años desde que el PSOE expulsó a Juan Negrín. Ahora el partido ha devuelto su carnet a su nieta Carmen Negrín, una mujer empeñada en la tarea de despejar todas las leyendas negras que sobre su abuelo estableció el franquismo. Alfonso Guerra ha declarado que se trata de la reparación de una injusticia porque el partido se equivocó con Negrín.

La noticia en:

http://www.elpais.com/articulo/espana/PSOE/rectifica/63/anos/despues/elpepuesp/20091024elpepunac_3/Tes

22 oct. 2009

Divagando que es Gerundio.


Divagando que es Gerundio.
Cuando Juan trae un poeta, un escritor, un viaje, una tertulia, (El se crece en las tertulias y entrevistador,) muy buen tertuliano, siempre me lo ha parecido al oirlo, porque lleva un fondo que es que aparezca sencillo lo que resulta dificil, cercano lo que está alejado, pero él sabe muy bien como ir acercándose, sabe como capatar esa cercanía cómplice.
Bueno es que Juan como lo llama Paco es un Maestro.
Nadie como él nos ha llevado a buenos aires y nos saca lo más tierno y bello que llevemos hacia ese pais y de paso hace que quien no haya estado viaje con su imaginación.
A mi me gusta y enamora la Poesía, Canarias ha dado maravillosos Poetas, y estupendos escritores, cita que tuvo André Bretón en Tenerife, al ir a escribir el Manifiesto Surrealista.
Ahora nos lleva y trae de México, a Jose Emilio Pacheco, que no conocía y me hace feliz coonocer a un poeta, y que le den un premio en nuestro Pais.
Por eso Juan despiertas contrasts de mar y fuego. Amor-Odio, quien lo haga desde el rencor y la amargura será ese personaje que jamás pudo ser como Mozart, y adoraba la música que hacía pero en realidad se odiaba a sí mismo por no poder ser un talento como él Antonio Salieri, pobre, como sufrió.

20 oct. 2009

ANTONIO BANDERAS MARIACHIS

Mi amor descubre objetos


Mi amor descubre objetos


mi amor descubre objetos
sedosas mariposas
se ocultan en sus dedos

sus palabras
me salpican de estrellas

bajo los dedos de mi amor la noche
brilla como relámpago

mi amor inventa mundos en que habitan
serpientes cuajadas de brillantes

mundos en que la música es el mundo
mundos en que las casas con los ojos abiertos
contemplan el amanecer

mi amor es un loco girasol que olvida
pedazos de sol en el silencio

Isabel Fraire

Bacon/Caravaggio

Bacon/Caravaggio
Estuve viendo en Roma la exposición Bacon/Caravaggio, o viceversa, montada en Villa Borghese, un centro fantástico para exponer a dos grandes maestros de la pintura. Debo decir, sin embargo, que la superposición opaca a ambos genios, que por separado hacen una guerra estética y moral en la que son imbatibles, pero cuyo diálogo está, me parece, exagerado por la voluntad de juntar para congregar más público en estas galerías en las que la belleza termina apabullando.
Los comisarios de la exposición han aprovechado gran parte de los Caravaggio que guarda Villa Borghese y han importado otros tantos cuadros de Bacon; han aprovechado algunas singularidades biográficas (el carácter violento, o supuestamente violento, de ambos, la pasión compartida por el retrato, la búsqueda de la luz, la discusión con los cuerpos), y han querido crear un clima que acaso hubiera funcionado si alrededor no hubiera tanta competencia pictórica y escultórica de la colección propia de Villa Borghese, con la que convive esta muestra a veces de manera atosigante.
Vi la exposición rodeado de un público que me parece que padecía similares confusiones a las que padecí yo, y eso me alivió, porque en algún momento creí que mi pérdida en el laberinto de las comparaciones era singular, personal y exclusivo. No sé si alguno de ustedes vio ya esa exposición; si es así, me gustaría contrastar esta opinión que se refiere, por supuesto, a la oportunidad del conjunto (juntar a Caravaggio con Bacon, que en principio puede resultar atractivo) y no a la calidad grave, extraordinaria, de ambos artistas.
Un detalle más: en estos museos es cada vez más atosigante entrar, aunque sea muy fácil salir.
Has de comprar las entradas por Internet, y has de ir a una hora precisa; allí has de hacer varios tipos de colas, para recoger la entrada física, para dejar el bolso, para entrar en la exposición... Y la aglomeración hace luego que sea casi imposible mirar los cuadros y las explicaciones. Un gran número de personas optan por escuchar las explicaciones de unos artilugios móviles, lo que ofrece la impresión de que están hablando constantemente por teléfono.
El conjunto ofrece, pues, una cantidad enorme de inconvenientes que contrasta con el atractivo de la muestra y el indudable interés que despierta la posibilidad de ver juntos a estos genios.

Alta traición






































Alta traición

No amo mi Patria. Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal) daría la vida
por diez lugares suyos, cierta gente,
puertos, bosques de pinos, fortalezas,
una ciudad deshecha, gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
(y tres o cuatro ríos).


José Emilio Pacheco

Decálogo del Artista








Decálogo del Artista


I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre
el Universo.

II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador,
lo afirmarás creando a su semejanza.

III. No darás la belleza como cebo para los sentidos,
sino como el natural alimento del alma.

IV. No te será pretexto para la lujuria ni para
la vanidad, sino ejercicio divino.

V. No la buscarás en las ferias ni llevarás
tu obra a ellas, porque la Belleza es virgen,
y la que está en las ferias no es Ella.

VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá
purificado a ti el primero.

VII.Tu belleza se llamará también misericordia,
y consolará el corazón de los hombres.

VII.Darás tu obra como se da un hijo: restando
sangre de tu corazón.

IX. No te será la belleza opio adormecedor,
sino vino generoso que te encienda para la acción,
pues si dejas de ser hombre o mujer,
dejarás de ser artista.

X. De toda creación saldrás con vergüenza,
porque fué inferior a tu sueño, e inferior
a ese sueno maravilloso de Dios,
que es la Naturaleza.


- Gabriela Mistral

Exposición Bacon, Caravaggio, dos pntores malditos.

Exposición Bacon, Caravaggio, dos pntores malditos. La exposición combina pinturas de Caravaggio y de Bacon que invitan al espectador a una excepcional experiencia estética, más que didáctica, sin teorizar sobre las posibles influencias del italiano sobre el británico.

"Bacon no tiene nada de Caravaggio y no se ha inspirado en él, pero si hay un artista de nuestro tiempo que puede ser equiparado a Caravaggio es precisamente Bacon", según Maurizio Calvesi, uno de los máximos expertos en el pintor italiano.

Ambos artistas atormentados y malditos y lejanos en el tiempo, sin embargo tenían aficiones comunes, como por ejemplo el gusto por los juegos de azar: Caravaggio en las hosterías romanas en los últimos años del "Cinquecento" y principios del "Seicento", y Francis Bacon en los casinos de Montecarlo.

Después pintaban con rapidez, casi con furia, sus cuadros, la mayoría de las veces destruyéndolos para volver a empezar, según refirió Calvesi.

Caravaggio y Francis Bacon son los intérpretes más revolucionarios de la representación de la figura humana.

Ambos, en la variedad de su poética y su tiempo, han penetrado con revolucionaria originalidad en el misterio de la existencia del arte, representando la verdad espiritual en la más traumática inmediatez de la carne, explica la comisaria de la exposición, Anna Coliva.

La relación de Bacon con el arte del pasado fue, además, a través de la fotografía que la interpone entre el original y su pincel, como hizo con el retrato de Inocencio X de Velazquez, que evitó verlo y se rodeó de imágenes del cuadro de una forma casi obsesiva, señala Luigi Ficacci, uno de los autores del catálogo Caravaggio-Bacon.

Los dos maestros usaban mucho el negro para crear el contraste entre luces y sombras, elegían el retrato como elemento central de su obra y transformaban la figura humana en un concentrado de emociones.

Para Bacon el uso del negro significaba una visión angustiosa de la realidad, que atravesaba el inconsciente, para emerger de una forma "monstruosa", mientras que en Caravaggio es más bien una preocupación, una ansia de salvación, no es una angustia como la de Bacon, que es típica de la edad moderna, refiere Calvesi.

Si el británico fue un homosexual reconocido, Maurizio Calvesi desecha la supuesta homosexualidad del maestro italiano.

"Las tradiciones de los jóvenes efebos, presentes también en la escuela de Leonardo, es un modo de idealizar la figura de esta especie de jóvenes ángeles para cantar loas al señor, algo muy distinto del cuadro homosexual".

"Pero ninguno -dice- quitará esta idea (la homosexualidad de Caravaggio) de la cabeza de los directores de cine y de los escritores porque es mucho más fascinante hablar de él en estos términos que no en los términos reales de un hombre que sufría un tormento religioso".

La exposición presenta catorce obras de Caravaggio y dieciséis de Bacon, estas últimas telas se muestran bajo cristal como colocó el pintor británico sus cuadros sin importarle que se reflejara la luz sobre el vidrio y se distorsionara la visión para entrar en contacto con la carnalidad existencial de sus pinturas.

Gato Perez - Pedro Navaja

CAMINAR








































































































Caminar

Aunque no haya luz ni pájaros ni islas

No importa.

Lo importante es caminar

Por si la luz, los pájaros y las islas

Hubieran existido

Alguna vez

Alguna vez

Alguna vez.

Lo importante es caminar

Aunque los pájaros nunca vengan

Aunque las islas en el azul se marchen

Aunque la luz se apague.

Lo importante es creer siempre

Siempre, en la luz,

En los pájaros y en las islas

Para caminar

Por si alguna vez

Alguna vez

Alguna vez nos encuentran.

17 oct. 2009

Recordando.....

Un dia, hace ya un tiempo,empezaba una época para mi desconocida aunque el hecho en si podía darse en cualquier contexto, pero justo ocurrió en un momento dónde yo empezaba a descrubir los dias muy al contrario de casi toda mi vida.
No creo que sea un hecho aislado ni que esos comportamientos no se den, seguro que más de los que desearíamos.
Estando haciendo cola en una entidad Bancaria con mi número correspondiente, la pantalla dice que es mi turno, y como siempre pone el nº a continuación es el siguiente al mio. me acerco y siento que soy vapuleada detrás hacia todos los lados y una voz gruesa y grosera me decía que era su turno, como pude miré hacia atrás y no vi ningún sabio, no, vi a una mora, oscura enfundada en esas tlas coloreadas que son como visten, la cara era de una total agresión gestual y su brazo seguía apretando el mio.
Esa mora pensaba que era su turno pq salía en el siguiente, yo con el susto en el cuerpo , decia alto, por favor déjeme ya ,y no se oía nada más que sus groseras palabras, me dirijo a quien estaba en ventanilla que veía todo perfectamente y le digo, expliquele por favor lo que debe hacer, se lo dijo tb de forma autoritaria y la mora me dejó, a esto añado que había una cola grande para mesas, y un silencio total.
Resultado, mi gestión no era de ventanilla sino de mesa. Dije algo como ahora encima a esperaer y un señor que le tocaba la vez me dijo Puede usted pasar....fue el único acto de reprobación a lo que había sufrido. Claro que si le llego yo a tratar a esa mora como ella a mi me hubieran dicho racista......que es el acto de agresión por parte de una mora rica? porque llevaba un fajo de billetes en una bolsa de plástico.
El caso es que la grosera maleducada y violenta fue una mora. La Racista sería ella o a lo mejor está acostumbrada a que la gente se trate así. Fin.

Maltrato y grosería Javier Marías

JAVIER MARÍAS LA ZONA FANTASMA
Maltrato y grosería


Cuando escribo estas líneas, son ya sesenta y una las mujeres muertas por sus maridos o parejas, o por quienes lo fueron, o por quienes aspiraban a convertirse en tales y se vieron rechazados.
Nadie acaba de explicarse por qué no sirven de nada, en lo referente a este cómputo siniestro, el endurecimiento de las leyes ni las medidas protectoras ni los aleccionamientos que se sueltan desde la prensa y las televisiones.
A mí, sin embargo, no me extraña mucho que en España nada de eso haga mella, y que toda tentativa de hacer menguar el número de esos crímenes resulte más bien inútil, porque lo que no se combate es la grosería general de la gente, que de hecho va en aumento, y que es lo que propicia y alienta los comportamientos violentos.
El maltrato a las mujeres no se debe ni puede tomar como algo aislado, sino que es también consecuencia del ambiente general reinante.


Todo es paulatino, pero sin duda habrán observado -los de cierta edad, me refiero- un cambio antinatural en nuestras costumbres. Siempre ha habido personas groseras, abusivas, incivilizadas, avasalladoras, ruidosas, chulas, egoístas y desconsideradas, que han ido por el mundo como si sólo existieran ellas.
Pero a estas personas, tradicionalmente, se les afeaba la conducta de manera espontánea.
A los que cantaban o daban voces energuménicas a las tres de la madrugada se les chistaba; al que tiraba una botella o una bolsa al suelo teniendo cerca una papelera, se le llamaba la atención; al vecino escandaloso se le protestaba; se le paraban los pies a la señora que en una cola se saltaba el turno; al que cometía una infracción con el coche y ponía a otros en peligro, se le señalaba y tal vez se lo abroncaba; no digamos al automovilista que plantaba su vehículo en medio de una calle de carril único y se bajaba a sus recados ocasionando un monumental atasco; a los infrahumanos que se dedicaban a volcar contenedores de basura o a destrozar cajeros y bancos, se los miraba con reprobación como mínimo; incluso se reprochaba a un gañán joven que no cediera su asiento en el autobús a un anciano o a una embarazada.
Había unas normas de cortesía -más aún: de educación- que con frecuencia se incumplían, pero se hacía ver al incívico que las estaba quebrando, y por eso seguían siendo normas.

Esas normas han saltado por los aires y ya no funcionan como tales, lo cual es el enésimo paso para su sustitución por otras salvajes, hacia las que nos encaminamos o quizá ya hemos llegado. Hoy nadie se atreve a lo que antes era habitual, es decir, a afearle a nadie una conducta.
Ya pueden pasarse la noche chillando unos botelloneros, que no habrá un solo vecino insomne que ose abrir la ventana y gritarles que ya está bien y que no hay quien duerma, porque puede recibir botellazos y pedradas.
A lo sumo esos vecinos tendrán el "arrojo" de llamar a los municipales, sabedores de que éstos se quedarán cruzados de brazos. Si alguien bloquea con su coche la calle, los que vayan detrás se aguantarán pacientemente y ninguno le rechistará al muy bestia cuando reaparezca, porque se arriesgan a que éste les dé con un martillo en la cabeza, por meticones.
Si alguien recrimina a unos descerebrados la destrucción gratuita de algo, es probable que se lleve una paliza o que le metan una cuchillada. Los padres a quienes sus hijos adolescentes sacuden -más bien madres, claro-, se entristecen y se callan.
Estas reacciones violentas por parte de quienes no se comportan con respeto han achantado a la población, que agacha la cabeza y se fastidia. Nadie dice nada y todos miran hacia otro lado. Yo mismo dudé hace unos días: un empleado municipal de limpieza (!) estaba meando contra un arco de la Plaza Mayor de Madrid, uno de los lugares más visitados de la ciudad y que, lejos de relucir, está siempre hecho una porquería y convertido en favela, feria y basurero al mismo tiempo.
Pero por fin no pude contenerme: "¿Qué, ensuciando para limpiar más luego?", le dije al pasar. Creo que me salvé de una agresión porque el tipo estaba a media faena y no debía de apetecerle una mictio interrupta, pero me llevé un par de insultos leves en lugar de una disculpa. Si al menos el funcionario hubiera contestado, como podía haber ocurrido antaño, "Es que no podía más, usted comprenda" ... Pero eso sólo era posible cuando se tenía conciencia de quebrantar una norma. Ahora el que peor se porta es el que se carga de razón -es un decir- y se pone farruco, y no tolera ni la desaprobación de sus groserías y gamberradas.
Demasiada gente tiene interiorizada esta idea: "Hago lo que me da la gana y además tengo derecho". Los policías de este país padecen en general el mismo acobardamiento que los ciudadanos particulares: prefieren cruzarse de acera y no meterse en líos, aunque se les pague (mal) para lo contrario. No sirven de casi nada, en lo cotidiano.

En un lugar que cada vez más fomenta el amedrentamiento y beneficia al fuerte (bueno, otro decir, cualquier chincharelo te saca hoy una navaja y te pincha el intestino), no es nada raro que el mismo cabestro que vocifera, petardea con su moto, conduce como un matón o va por la calle a empellones sin que nunca se le diga nada, le dé una tunda a su mujer o a su ex-novia, que será siempre más débil.
Que se desengañen las autoridades, empezando por Zapatero, tan justamente preocupado por el asesinato masivo de mujeres: nada mejorará en este capítulo mientras las normas básicas de convivencia permanezcan abolidas.

14 oct. 2009

Zapatero y Obama un capuchino con sonrisa

Veo a dos jóvenes , antes todos los presidentes me parecian viejos, pero en este caso no, Zapatero y Obama parecen jóvenes ya mayores que aún piensan que pueden con todo lo que les ha caído encima.
Me gusta esa sonrisa de ambos, realmente parecen que creen que debajo de los adoquines haya arena de playa, y no porque sean tontos y no vean la realidad sino que su esperanza es mayor,ven lo que hay, claro que lo ven. Pero la responsabilidad es tremenda, además ese premio de La Paz para Obama, ni él mismo sabe porqué se lo han dado, no le ha dado tiempo a hacer el programa que prometió.
Dicen que es para incitarlo para que cumpla las promesas....y si no puede?
A Kisingerr le dieron el de La Paz, y lo recogió sin ningún pudor. Esperemos que estas situaciones no sea un Nobel símbolico, que acabe ya la Guerra en Afganistan,,,,,olvidemos eso de "la ayuda humanitaria" quien esta en una guerra stá expuesto a ser asesinado, a saltar por los aires...No me gusta que a Carmen Chacón la llamen la Chupiministra, es una mujer con un ministerio dificil porque la muerte le acompaña, la ponen como que anda en un mundo de yuppi, pero ella sabe que en lugar de flores hay bombas, que no está la abeja maya que hay personas que para salvarse tienen que matar, o te matan o tu matas....nadie dijo que fuera facil...

VAYA LOSA ELVIRA LINDO

ELVIRA LINDO
Vaya losa
ELVIRA LINDO 14/10/2009

Días antes de que se hicieran públicos los premios Nobel me llegaron mensajes de airados lectores que no conciben cómo aún no se le ha dado el Nobel a ese escritor que creen por encima de los otros; como si el escalafón en literatura fuera objetivo.


Teniendo en cuenta que la mayoría de los escritores que me gustan no recibieron el Nobel y que algunos que detesto fueron galardonados no puedo por menos que decir que hace tiempo que dejé de creer en los Reyes Magos de la Academia Sueca.
No me influye ni en la consideración de los premiados ni en la de los eternos no premiados. Pero como la esperanza nunca se pierde, a partir de ahora, ese tipo de escritor internacional que se ve a sí mismo como claro aspirante comenzará a reponer las frustradas ilusiones de cara a otra nueva ronda.

Los premios en materias científicas son, al menos así entendemos los ignorantes, de una justicia más comprobable. Lo gaseoso y discutible se mueve en el terreno del arte, qué le vamos a hacer, y también en esa categoría difusa que es la del Nobel de la Paz. Desde que se lo dieron a Kissinger el premio puso el listón muy alto. A ver cómo se supera ese dislate.
El de este año, en otro sentido, ha tenido también un carácter absurdo: el premio a las buenas intenciones. Creí entrever en las palabras de Obama un cierto sonrojo moral: él sabe mejor que nadie la cantidad de activistas que luchan por introducir un respiro en la maltrecha justicia social americana; incluso, como persona inteligente que es, tal vez considera que hay algo contradictorio en ser presidente en activo de este país y llevar la medalla de la paz en el pecho. Su Nobel ha aumentado la ira republicana y provocado más inquietud que alegría entre muchos demócratas.

Vaya losa. ¿Qué hará ese día (probable) en que no pueda ser fiel al espíritu del premio?, ¿lo devuelve?, ¿abandona el cargo?

EL ESFUERZO DE ESCRIBIR

El esfuerzo de escribir
Hace unos días hablaba con mi maestro Emilio Lledó, autor de El silencio de la escritura, sobre el esfuerzo físico de escribir. Sé que en este momento esta perogrullada levantará la sospecha que despiertan las antiguallas, pero la reflexión no me parece insustancial.
Ya nos hemos acostumbrado tanto a la facilidad (física) de la escritura, que invocar antiguos esfuerzos físicos, derivados del uso de la mano en contacto con el lápiz o con el bolígrafo, parece propio de nostálgicos. Sin embargo, hoy se podría discutir mucho sobre los efectos que la escritura con lápiz o bolígrafo ejerce sobre lo que se dice.
La lentitud a la que obliga la escritura con esos elementos físicos produce la sensación de un esfuerzo que no tiene que ver tan solo con la mano sino con la mente. Lo que se escribe así se concibe como un borrador, algo que tiene que ser pasado a limpio.
Esa misma expresión, pasar a limpio, ya es una reflexión, o una crítica, sobre lo que se escribe.
Por mi oficio, yo tomo muchas notas; viajo siempre con cuadernos que voy rellenando, y a veces la urgencia de un encargo me hace escribir en cualquier circunstancia, en papel, con lápiz o bolígrafo; pero en general sólo escribo ya en el ordenador.
Evidentemente, la palabra impresa, que es la que aparece ahí, ya ofrece la categoría de lo firme, de lo que ya está dicho; y esta sensación es engañosa, convierte en ya dicho lo que es tan solo, quizá, un borrador o un proyecto. Internet ha entrado como un obús en la magnificación de estas sensaciones, pues lo que son borradores, o ideas, o ironías a medio hacer, o cotilleos, adquieren la categoría de lo que ya parece que es un texto completo, o terminado. Sería bueno que reflexionáramos sobre esto, que hiciéramos que lo impreso en Internet tuviera, al menos en una segunda redacción, o reflexión, la categoría que buscamos en los textos de los otros.
Si buscamos sólo lo áreo, probablemente no encontraremos sino lo terrenal, lo vacío, lo rastrero. Y creo que es tiempo de que busquemos categoría, estilo, ansiedad por llegar cuando haya que llegar, no ansiedad para llegar antes de salir. Cuesta esfuerzo, pero vale la pena. Sería bueno que las nuevas tecnologías sirvieran, además de para correr, para deternos.
(Juan CRuz)

Caín de Saramago

CAIN
de SARAMAGO, JOSE

ALFAGUARA 2009

Resumen del libroQué diablo de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín.

Si en El Evangelio según Jesucristo José Saramago nos dio su visión del Nuevo Testamento, en Caín regresa a los primeros libros de la Biblia. En un itinerario heterodoxo, recorre ciudades decadentes y establos, palacios de tiranos y campos de batalla de la mano de los principales protagonistas del Antiguo Testamento, imprimiéndole la música y el humor refinado que caracterizan su obra.

Caín pone de manifiesto lo que hay de moderno y sorprendente en la prosa de Saramago: la capacidad de hacer nueva una historia que se conoce de principio a fin. Un irónico y mordaz recorrido en el que el lector asiste a una guerra secular, y en cierto modo, involuntaria, entre el creador y su criatura.

BEBE - TIEMPO PEQUEÑO

13 oct. 2009

HUECOS!!!!!

Una anciana muere y llega al Cielo.





En las puertas del mismo se encuentra con San Pedro, y se ponen a conversar.




De repente escucha unos gritos espeluznantes.

-No te preocupes por eso -le dice San Pedro-. Es sólo que le están haciendo los huecos en la espalda a alguien para ponerle las alas.




La viejecita se pone un poco nerviosa con esto, pero continúa conversando.

Diez minutos más tarde, se escuchan nuevos y escalofriantes gritos.




-¡¡¡Pero, Dios mío!!! -exclama la anciana-. ¿Y ahora qué está sucediendo?




-No hay nada de qué preocuparse -le contesta San Pedro-. Lo que pasa es que están haciendo las perforaciones que se necesitan en la cabeza para instalar las aureolas.




-¡Ah, no, eso sí que no! -dice la viejecita- ¡No soy capaz de resistir todo esto! Mejor me voy al infierno.




-¡Pero no puedes hacer eso! -le dice el Portero Celestial- ¡No te puedes ir al infierno! ¡Allí abusarán de ti y te violarán!




-¡¡¡No importa, para eso ya tengo los huecos hechos !!!

Titanic - Musica & Letra

Primer encuentro: Zapatero y Obama

COMO MAQUILLARSE SEGÚN LAS PASARELAS INTERNACIONALES

LA BALSA DE LA MEDUSA

Les Copains d'Abord
by Georges Brassens par Georges Brassens
Non, ce n'était pas le radeau Non, ce n'était pas le radeau
De la Méduse, ce bateau De la Méduse, ce bateau
Qu'on se le dise au fond des ports Qu'on se le dise au fond des ports
Dise au fond des ports Dise au fond des ports
Il naviguait en père peinard Il naviguait en père Peinard
Sur la grand-mare des canards Sur la grand-mare des canards
Et s'app'lait les Copains d'abord S'app'lait et Les Copains d'Abord
Les Copains d'abord Les Copains d'Abord

Ses fluctuat nec mergitur Ses fluctuat nec mergitur
C'était pas d'la littérature C'était pas d'la littérature
N'en déplaise aux jeteurs de sort Jeteurs de sorte n'en déplaise aux
Aux jeteurs de sort Aux jeteurs de sort
Son capitaine et ses mat'lots Son capitaine et ses mat'lots
N'étaient pas des enfants d'salauds N'étaient pas des enfants d'salauds
Mais des amis franco de port Les plus des Amis de port franc
Des copains d'abord Des copains d'abord

C'étaient pas des amis de luxe C'étaient pas des amis de luxe
Des petits Castor et Pollux Des petits Castor et Pollux
Des gens de Sodome et Gomorrhe Des gens de Sodome et Gomorrhe
Sodome et Gomorrhe Sodome et Gomorrhe
C'étaient pas des amis choisis C'étaient pas des amis choisis
Par Montaigne et La Boétie Par Montaigne et La Boétie
Sur le ventre ils se tapaient fort Sur le ventre ils se tapaient fort
Les copains d'abord Les Copains d'Abord

C'étaient pas des anges non plus C'étaient pas non plus des anges
L'Évangile, ils l'avaient pas lu L'Evangile, ils l'avaient pas lu
Mais ils s'aimaient toutes voiles dehors Mais ils s'aimaient toutes voiles dehors
Toutes voiles dehors Toutes Voiles Dehors
Jean, Pierre, Paul et compagnie Jean, Pierre, Paul et compagnie
C'était leur seule litanie C'était Leur seule Litanie
Leur credo, leur confiteor Leur religion, confiteor Leur
Aux copains d'abord Aux Copains d'Abord

Au moindre coup de Trafalgar Au moindre coup de Trafalgar
C'est l'amitié qui prenait l'quart C'est l'amitié Qui prenait l'quart
C'est elle qui leur montrait le nord C'est elle montrait Qui Leur Le Nord
Leur montrait le nord Leur montrait le nord
Et quand ils étaient en détresse ILS ÉTAIENT Quand et dans le besoin
Qu'leurs bras lançaient des SOS SOS lançaient des bras Qu'leurs
On aurait dit des sémaphores On aurait dit des sémaphores
Les copains d'abord Les Copains d'Abord

Au rendez-vous des bons copains Au rendez-vous des bons copains
Y avait pas souvent de lapins Y Avait Souvent pas de lapins
Quand l'un d'entre eux manquait à bord Quand l'un d'entre eux manquait à bord
C'est qu'il était mort C'est mort Qu'il Était
Oui, mais jamais, au grand jamais Oui, mais jamais, au grand jamais
Son trou dans l'eau n'se refermait Trou Fils Dans l'refermait n'se Eau
Cent ans après, coquin de sort Cent ans après, coquin de sort
Il manquait encore Il manquait encore

Des bateaux j'en ai pris beaucoup Des bateaux j'en ai pris beaucoup
Mais le seul qui ait tenu le coup Mais le seul Qui AIT Tenu le coup
Qui n'ait jamais viré de bord Qui se retourna jamais n'Ait de bord
Mais viré de bord Bord Vireo Les plus
Naviguait en père peinard Naviguait en Père Peinard
Sur la grand-mare des canards Sur la grand-mare des canards
Et s'app'lait les Copains d'abord S'app'lait et Les Copains d'Abord
Les Copains d'abord Les Copains d'Abord

LA BALSA DE LA MEDUSA

Les Copains d'Abord
by Georges Brassens par Georges Brassens
Non, ce n'était pas le radeau Non, ce n'était pas le radeau
De la Méduse, ce bateau De la Méduse, ce bateau
Qu'on se le dise au fond des ports Qu'on se le dise au fond des ports
Dise au fond des ports Dise au fond des ports
Il naviguait en père peinard Il naviguait en père Peinard
Sur la grand-mare des canards Sur la grand-mare des canards
Et s'app'lait les Copains d'abord S'app'lait et Les Copains d'Abord
Les Copains d'abord Les Copains d'Abord

Ses fluctuat nec mergitur Ses fluctuat nec mergitur
C'était pas d'la littérature C'était pas d'la littérature
N'en déplaise aux jeteurs de sort Jeteurs de sorte n'en déplaise aux
Aux jeteurs de sort Aux jeteurs de sort
Son capitaine et ses mat'lots Son capitaine et ses mat'lots
N'étaient pas des enfants d'salauds N'étaient pas des enfants d'salauds
Mais des amis franco de port Les plus des Amis de port franc
Des copains d'abord Des copains d'abord

C'étaient pas des amis de luxe C'étaient pas des amis de luxe
Des petits Castor et Pollux Des petits Castor et Pollux
Des gens de Sodome et Gomorrhe Des gens de Sodome et Gomorrhe
Sodome et Gomorrhe Sodome et Gomorrhe
C'étaient pas des amis choisis C'étaient pas des amis choisis
Par Montaigne et La Boétie Par Montaigne et La Boétie
Sur le ventre ils se tapaient fort Sur le ventre ils se tapaient fort
Les copains d'abord Les Copains d'Abord

C'étaient pas des anges non plus C'étaient pas non plus des anges
L'Évangile, ils l'avaient pas lu L'Evangile, ils l'avaient pas lu
Mais ils s'aimaient toutes voiles dehors Mais ils s'aimaient toutes voiles dehors
Toutes voiles dehors Toutes Voiles Dehors
Jean, Pierre, Paul et compagnie Jean, Pierre, Paul et compagnie
C'était leur seule litanie C'était Leur seule Litanie
Leur credo, leur confiteor Leur religion, confiteor Leur
Aux copains d'abord Aux Copains d'Abord

Au moindre coup de Trafalgar Au moindre coup de Trafalgar
C'est l'amitié qui prenait l'quart C'est l'amitié Qui prenait l'quart
C'est elle qui leur montrait le nord C'est elle montrait Qui Leur Le Nord
Leur montrait le nord Leur montrait le nord
Et quand ils étaient en détresse ILS ÉTAIENT Quand et dans le besoin
Qu'leurs bras lançaient des SOS SOS lançaient des bras Qu'leurs
On aurait dit des sémaphores On aurait dit des sémaphores
Les copains d'abord Les Copains d'Abord

Au rendez-vous des bons copains Au rendez-vous des bons copains
Y avait pas souvent de lapins Y Avait Souvent pas de lapins
Quand l'un d'entre eux manquait à bord Quand l'un d'entre eux manquait à bord
C'est qu'il était mort C'est mort Qu'il Était
Oui, mais jamais, au grand jamais Oui, mais jamais, au grand jamais
Son trou dans l'eau n'se refermait Trou Fils Dans l'refermait n'se Eau
Cent ans après, coquin de sort Cent ans après, coquin de sort
Il manquait encore Il manquait encore

Des bateaux j'en ai pris beaucoup Des bateaux j'en ai pris beaucoup
Mais le seul qui ait tenu le coup Mais le seul Qui AIT Tenu le coup
Qui n'ait jamais viré de bord Qui se retourna jamais n'Ait de bord
Mais viré de bord Bord Vireo Les plus
Naviguait en père peinard Naviguait en Père Peinard
Sur la grand-mare des canards Sur la grand-mare des canards
Et s'app'lait les Copains d'abord S'app'lait et Les Copains d'Abord
Les Copains d'abord Les Copains d'Abord

Quand ils sont tout neufs


Quand ils sont tout neufs
Qu'ils sortent de l'œuf
Du cocon
Tous les jeunes blancs-becs
Prennent les vieux mecs
Pour des cons
Quand ils sont d'venus
Des têtes chenues
Des grisons
Tous les vieux fourneaux
Prennent les jeunots
Pour des cons
Moi, qui balance entre deux âges
J'leur adresse à tous un message

Le temps ne fait rien à l'affaire
Quand on est con, on est con
Qu'on ait vingt ans, qu'on soit grand-père
Quand on est con, on est con
Entre vous, plus de controverses
Cons caducs ou cons débutants
Petits cons d'la dernière averse
Vieux cons des neiges d'antan

Vous, les cons naissants
Les cons innocents
Les jeun's cons
Qui n'le niez pas
Prenez les papas
Pour des cons
Vous, les cons âgés
Les cons usagés
Les vieux cons
Qui, confessez-le
Prenez les p'tits bleus
Pour des cons
Méditez l'impartial message
D'un type qui balance entre deux âges

Le temps ne fait rien à l'affaire
Quand on est con, on est con
Qu'on ait vingt ans, qu'on soit grand-père
Quand on est con, on est con
Entre vous, plus de controverses
Cons caducs ou cons débutants
Petits cons d'la dernière averse
Vieux cons des neiges d'antan
Sources :
Le temps ne fait rien à l'affaire
Brassens

Carla Bruni - Fernande(Georges Brassens)

Cristo. Afganistan

Aquí en Las Palmas, se desarrolló un Consejo de Ministros, nada del otro mundo, si no es porque coincidió con otro acto, el entierro del soldado muerto en Afganistán, un chico de 25 años, padre ya de un niño, digamos que seguramente entró en el ejercito por un trabajo seguro, pero parece que no, que entró por servir a la Patria eso dos conceptos "servir" y "patria" a mi siempre me tienen descolocada, un amor hasta el servicio a un ente que se le llama patria.
Estaba la representación del gobierno la ministra de defensa realmente afectada, el Príncipe y sus familia, Su madre según fotos con una entereza tremenda cantó un himno que yo desconocía "La muerte no es el final", la verdad que acongoja oir las palabras y oir esa música,
Poco más que decir sobre lo que ocurre en Afganistán, la ministra cabibazja creo que se preguntaba que hacía ella alli, la ponen a saltar un burro, la llaman la chupiministra y creo que sabe muy bien donde se ha metido.
Un dia rarao, Un dia que se daba el dolor y realidad y el protocolo por otra parte, en una el llanto controlado porque en el ejercito el valor se presupone....triste , triste por un muchacho que se vió metido en una guerra que seguramente pensaria que solo era cuestión de tiempo salir de Afganistán, solo que él no sabía que saldría el 1º de todos y sin querer irse así.

11 oct. 2009

PALABRA DE HONOR

Palabras de honor


ARTURO PÉREZ-REVERTE |



Hubo un tiempo en que los chicos nos pegábamos a la salida del colegio porque, durante el recreo, alguien había puesto en duda nuestra palabra de honor. En aquella época, más ingenua que ésta, de cine con bolsa de pipas, de tebeos del Guerrero del Antifaz, de libros de la colección Historias o Cadete Juvenil –Con el corazón y la espada, Ivanhoe, Quintín Durward, El talismán y cosas por el estilo–, de reyes magos que traían la espada del Cisne Negro, poner el honor como aval de esto o lo otro era un argumento al que algunos recurríamos con cierta soltura. Quizá porque también oíamos esa palabra en boca de nuestros mayores.
En cualquier caso, con esa recta honradez que suelen tener los muchachos mientras no crecen y la pierden, algunos solíamos llevar el asunto hasta las últimas consecuencias. Eso solía zanjarse más tarde, fuera de clase para no incurrir en indisciplinas punibles por el hermano Severiano, o su homólogo de turno según el lugar y las circunstancias.
Resumiendo: círculo de compañeros, carteras en el suelo, puños y allá cada cual. Zaca, zaca. A veces, al acabar, nos dábamos la mano.
A veces, no. De cualquier modo, como digo, eran otros tiempos. Hoy le hablas a un chico de honor y lo más probable es que te mire como si acabaras de fumarte algo espeso.
Como mucho, si mencionas esa palabra –«Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo», dice el DRAE– algunos pensarán en rancios lances de capa y espada, en talibanes fanáticos que lapidan a su hija porque se niega a usar burka, o en esa gentuza que de vez en cuando aparece en el telediario diciendo: «Prometo por mi honor cumplir los deberes de mi cargo», etcétera.
No hay nada más eficaz para corromper la palabra honor que ponerla en boca de un político: una ministra de Educación, un ministro de Economía, un presidente de Gobierno. Pasados, presentes o futuros, todos ellos, sean cuales fueren sus partidos e ideologías. Igualados en la misma desvergüenza.

Pero no sólo se trata de políticos, ni de jóvenes. Cada sociedad, en cada momento, es lo honorable que llega a ser el conjunto de sus individuos. Las menudas honras, que decían los clásicos cuando ambas palabras, honra y honor, andaban emparentadas, y no siempre para bien.
Muchas son las infamias que en todo tiempo se cometieron en nombre de una y otra, como sigue ocurriendo.
No hay palabra, por noble que sea, que no deje una larga estela de canalladas perpetradas al socaire. Sin embargo, pese a todo eso y a la lucidez obligada del siglo en que vivimos, a veces lamentas no encontrar con más frecuencia a gente en la que el honor sea algo más que una fórmula equívoca o un recurso demagógico, vacío de sentido. A fin de cuentas, la propia estima, los «deberes respecto del prójimo y de uno mismo», también ayudan a conseguir un mundo mejor y más justo. O a soportar el que tenemos.

Recuerdo una historieta personal que viene al pelo. Ocurrió hace casi treinta años, cuando yo conducía por una carretera del sur de España. Adelanté frente a un cambio de rasante, con el espacio justo para ponerme a la derecha sólo unos palmos antes de la línea continua.
En ese momento, una pareja de motoristas de la Guardia Civil coronaba la rasante; y el primero de ellos, creyendo desde su posición lejana que yo había pisado la línea, hizo gestos enérgicos para que detuviese el coche. Paré en el arcén, seguro de que no había llegado a infringir las normas. Se acercó un picoleto joven, corpulento, hosco. Ha pisado usted tal y cual, dijo. Me bastó echarle un vistazo a su cara para comprender que de nada servía discutir. «¿Quién está al mando?», pregunté con mucha corrección. Me miró, desconcertado. «El cabo», respondió, señalando al compañero que había estacionado la Sanglas al otro lado de la carretera.
Salí del coche, crucé el asfalto y me acerqué al cabo. Era veterano, bigotudo. «Pagaré la multa con mucho gusto», dije. «Sólo quiero pedirle que antes me permita hacerle una pregunta.» Me miraba el guardia suspicaz, sin duda preguntándose a dónde quería ir a parar aquel fulano redicho que tenía delante. «¿Me da usted su palabra de honor –proseguí– de que me ha visto pisar la línea continua?» Me estudió un rato largo, sin abrir la boca.
Al cabo hizo un seco ademán con la cabeza. «Puede irse», respondió. Entonces fui yo quien se lo quedó mirando. «Gracias», dije. Le tendí la mano y él, tras una brevísima vacilación, me la estrechó. Di media vuelta, subí a mi coche y me fui de allí. Fin de la historia.

Y ahora intenten imaginar hoy una situación parecida. «¿Me da usted su palabra de honor, señor guardia?» El motorista revolcándose de risa por el arcén, con el casco puesto. Y luego, con toda la razón del mundo, haciéndome soplar en el alcoholímetro y calzándome tres multas: una por pisar la continua, otra por ir mamado y otra por gilipollas.

AGORA

Por fín he visto la Película Agora, de Amenabar, conozco la historia de Hipatia, me entusiasma Amenabar y adoro Alejandría.
Además es la 2ª vez que veo una sala a tope y todos queriendo ser de los primeros para entrar , oir los comentarios de la gente antes de subir, y por primera vez había bastantes hombres, porque señalo siempre que la mayoría somos mujeres, pero en esta no.
Que puedo decir en este soliloquio sobre Agora, que me facisnó, entusiamo, la llegué a adorar en el largo rato que dura.
Muy bueno todo el montaje de Alejandría antes y después de ser invadida por romanos y cristianos.
La actriz que encarna Hipatia es como la puedes imaginar , guapa, bella, sabia curiosa, estudiosa y su amor por la filosofía y la astronomía, como le gusta enseñar a los que más tarde verá de otra manera, pero sus alumnos la idolatran, .
Una mujer que jamás puede dejar a nadie indiferete y para quien no la conozca puede darse cuenta que la retrata como la podemos imaginar.
Que maravilla de Agora, ágora como plaza pública donde conviven diferentes religiones y culturas. Hasta que llegan los cristianos y su odio ancestral a las mujeres y su fanatismo les lleva a ser sujetos de una maldad refinada. Muy bien queda retratado ese fanatismo incluso en el ropaje de los hombres Cristianos seguidors de Cirilo,. Cirilo es feo , y resulta envidioso, amargo y lleno de soberbia porque su fanatismo va más allá de la religión, y lo ponen a él y sus seguidores con ropajes feos, por cierto muy bien concebido el vestuario y la ambientación, es más el uso del poder através de la Religión con fines políticos, que solo imponer un tipo de religión.
Es muy curioso y con mucho acierto en que convierten esos fanáticos La Biblioteca, muy curioso.
Hay por fin una escena en el mar en un barco y con luna llena maravilloso.
Destacar que la actriz se mete tanto en su papel que parece que la estás viendo.
Triste que el mundo de la cultura la ciencia y las Artes les de más miedo que un puñal.
Amenabar acertó de pleno y solo puedo darle las gracias por el rato magnífico y sobre todo por hacernos recordar o descubrir lo que fue Hipatia, y como influyó su sabiduría en un mundo hostil.
En realidad sus alumnos que más tarde querían de alguna manera tener un cargo, todos estaban eneamorados de ella.
Tan enamorados como salimos de la Sala.

Para el crítico de cine Jordi Costa, el director de Ágora es fruto de un consenso global del que discrepa.

Para el crítico de cine Jordi Costa, el director de Ágora es fruto de un consenso global del que discrepa. “El 11-S del arte”, dice. Una fobia “personal” que ha desarrollado en un tebeo.

Por supuesto que no le deseo ningún mal”, dice Jordi Costa. Una afirmación tan rotunda como cuestionable teniendo en cuenta que en la página 44 de Mis problemas con Amenábar (un cómic del que el periodista es el guionista), Mostrenco —álter ego de Costa—, convertido por obra del dibujante Darío Adanti en algo así como El increíble crítico Hulk, destripa y decapita al director de Ágora. “Es una escena onírica. De hecho, resucita y es él quien acaba conmigo. En el tebeo al final siempre gana él”, se explica.

“En una época pensé que era el único ser humano al que no le gustaban sus películas”
Estamos en el diminuto camerino del bar donde acaba de presentar el cómic ante unas treinta personas. En unos minutos, en otro lugar de Madrid, mucho más grande y rodeado de cámaras, Alejandro Amenábar desfilará por la alfombra roja en el estreno de su último filme. “Sí, la elección de la presentación y la publicación del cómic en estas fechas es un acto de oportunismo. En realidad, es un golpe de efecto desesperado. Porque lo que Darío y yo hacemos cada vez vende menos. Pero sólo la publicación es oportunista, no la elaboración. El tebeo se ha venido publicando por entregas desde hace más de dos años en las páginas de la revista Mondo Brutto”.

La historia narra la relación, convenientemente exagerada, entre el crítico y el autor en rodajes, festivales o barras de bar. Con dos alicientes: ambos son personajes reales y, según Costa, todo lo que se relata en esas páginas es cierto desde el primer choque entre sus mundos.

Cuando Costa —conocido crítico en esta publicación y otras muchas, teórico del cine extremo, terror de los cineastas comodones, amante de las emociones fuertes en pantalla y, en persona, un auténtico bendito padre de dos vástagos incapaz de usar la fuerza contra nada ni nadie— era todavía un periodista junior, fue enviado al rodaje de Tesis, debut del director. Allí fue humillado en público por un miembro del equipo. “Yo trabajaba entonces en televisión y un ayudante de dirección empezó a gritar que cómo era posible que saliese en pantalla siendo así de feo. Ése fue el primero de una serie de desencuentros con Alejandro Amenábar y séquito, que se reforzó cada vez que veía una película y me sentía la persona más aislada del mundo. Durante una época pensé que era el único ser humano al que no le gustaban sus filmes”. A ese momento, el periodista denomina “el hecho traumático fundacional”.

Costa, defensor de la subjetividad en la crítica, en este caso da un paso más allá. Lo suyo con el autor de Abre los ojos, admite, no es que sea subjetivo, “es que es personal”. “Yo lo veo como la punta de un iceberg, un personaje fruto de una construcción colectiva. La mayoría ha decidido que éste es un icono irreprochable. Y todo el mundo está de acuerdo en dos cosas: en que es un director de un genio irrefutable y, además, en que es muy buen chico. Amenábar es el fruto de un consenso global y total con el que no puedo estar más en desacuerdo. El gran mérito de Amenábar es ser un conjunto vacío. Uno en el que cada cual refleja lo que quiere”.

Oída esta explicación, y vista la tendencia española a arrancar los ojos al vecino a la mínima discrepancia, ¿no es incluso positiva la existencia de alguien que ponga de acuerdo a todo el mundo? “Sí, genera consenso. Pero es que en el arte el consenso es algo que no tiene lugar. Eso está bien para los conflictos sociales. Pero del arte se espera que fascine a unos cuantos e irrite a otros. El consenso no es necesariamente un valor. Por eso digo que es el 11-S del arte. Porque se ha convertido en un modelo para gente que ha venido después que cree que ser algo neutro, inofensivo, es algo bueno”.

Y a todo esto, ¿ha visto Ágora? “Sí”. ¿Le ha gustado? “No, aunque técnicamente está muy bien realizada. Otro de los logros de Amenábar es conseguir que ver sus películas sea una obligación aunque sólo sea para tener una opinión”. Y hablando de opinión, ¿sabe si el director conoce el cómic? “Me consta que al menos le han hablado de él, pero no creo que le dé la más mínima importancia. Somos como una hormiga tratando de hacer cosquillas a un elefante. La verdad, conmigo, a pesar de nuestros desencuentros, siempre ha sido una persona extremadamente amable. El cómic es simplemente un desahogo. Yo soy un poco cobarde y no tengo ningún interés en encontrármelo cara a cara. Él está en su Alejandría mental, y yo, en mi vertedero”.

Hypatia

En realidad, no tiene sentido ponerse muy estupendos sobre el particular, porque no es mucho lo que sabemos a ciencia cierta de esa extraordinaria mujer a la que, para turbación de los amantes de Egipto, encarna en Ágora Rachel Weisz, la misma actriz que hizo de princesa Nefertiti (sic) en The Mummy returns, aunque aquí está mucho más serena, más filósofa, claro, y viste el adusto tribon y no los sensuales corpiños de fantasía faraónica de la película de Stephen Sommers.

Hypatia nació alrededor de 355 en Alejandría, en plena élite académica de la ciudad, pues era hija de Theon, el último gran nombre que puede asociarse con el célebre Museo, una de las grandes señas de identidad intelectual de la metrópoli. La chica colaboró con su padre, a cuyo lado aprendió astronomía, matemáticas y otros saberes, inclinándose, al parecer, especialmente por la filosofía. Encontramos su nombre por primera vez en los comentarios de Theon al Almagesto de Ptolomeo en los que consta -y podemos vislumbrar el orgullo del sabio progenitor a través de la niebla de los siglos- la anotación: "Edición revisada por mi hija Hypatia la Filósofa". No ha sobrevivido ninguna de las obras originales de Hypatia pero una fuente nos dice que "era por naturaleza más refinada y talentosa que su padre". Vaya usted a saber. Fue una matemática brillante, que escribió comentarios a, por ejemplo, la Arithmetica, la compleja obra del inventor del álgebra, Diofanto de Alejandría (el sabio en cuyo epitafio figura un simpático problema matemático para dilucidar su edad). No hay evidencia de que Hypatia fuera miembro del Museo ni "la última bibliotecaria", y ya ni digamos una belleza, como algunos la han considerado.

La astrónoma vivió en un momento en que las grandes instituciones de la ciudad, que había sufrido los avatares de la historia (como el odio de Caracalla) y, en 365, un gran terremoto seguido de un tsunami, estaban en decadencia y sus monumentos -la gran Biblioteca, el Faro, la tumba de Alejandro- desaparecidos o en ruinas. Sabemos que montó su propia escuela, donde impartió enseñanzas de ciencias pero asimismo de ética, ontología y filosofía (las enseñanzas de Pitágoras, de Platón y el neoplatonismo de Amonio Sacas -ex estibador, lo que hay que ver, de los muelles alejandrinos- y Plotino), en un clima que nos la muestra también como algo cercano a lo que hoy denominaríamos un maestro de vida o incluso un gurú. Entre sus alumnos, muchos de ellos aristócratas y gente influyente, estuvo Sinesio de Cirene -que llegó a ser obispo en la Cirenaica-, del que se conservan 156 cartas en las que habla de la vida en la ciudad y que son la mejor fuente de lo poco que se conoce sobre Hypatia. En una de ellas, explica entusiasmado: "Hemos visto con nuestros ojos, hemos escuchado con nuestros oídos a la señora que legítimamente preside los misterios de la filosofía".

Durante años se quiso ver a Hypatia como la última pagana, irreductible, enfrentada al cristianismo hirsuto representado por héroes como San Antonio que consideraba bañarse pecaminoso y en consecuencia era llevado a través de los canales del Delta por un ángel. El brutal asesinato de la erudita a manos de una turba de fanáticos en marzo del 415 habría sido un martirio y la manifestación de la victoria definitiva de una religión sobre otra, un hecho similar a la precedente destrucción del Serapeum y de la estatua de Serapis -y de los fondos supervivientes de la Biblioteca que allí se guardaban-, que marcó el fin del paganismo. Forster abonaba esta teoría que en realidad no se sostiene, pues Hypatia siguió en activo tras la radical clausura del templo, congregaba entre sus alumnos tanto a paganos como a cristianos, predicaba la moderación y se mantenía al margen de los peligrosos conflictos doctrinarios. Su muerte, a los 60 años (y no cuarentona), fue más bien producto de envidias políticas en el seno de una lucha por el poder.

La gran influencia de Hypatia en la vida alejandrina -el prefecto Orestes, cristiano, asistía a sus clases- molestaba al ambicioso nuevo obispo de la ciudad, Cirilo, elegido en el 412 y que ya había provocado disturbios soltando a los monjes de la Tebaida en la ciudad contra los judíos y las autoridades. Parece que fue él el que difundió la especie de que la astrónoma practicaba la magia negra y la brujería (sabía usar un astrolabio, lo que nos puede parecer raro hasta a nosotros) y el que incitó a la caterva de parabolanos -auténticos talibanes cristianos- a que detuvieran su carro aquel funesto día cerca del viejo Cesareum, le arrancaran la ropa, la arrastraran hasta el edificio convertido en iglesia y la desollaran con afilados fragmentos de cerámica.
Desgraciadamente no hubo, como en el filme, un fiel Davo que le diera una muerte misericordiosa. Los despojos de la filósofa fueron llevados al Kinaron, fuera de las murallas y quemados.

No cabe sino recibir el regreso de Hypatia, y su ejemplo, con alegría. Un personaje femenino extraordinario, libre, que destacó en un tiempo en el que la mujer tenía poco o ningún acceso al conocimiento y a la fama. La primera científica conocida. La postrera llama de la sabiduría y la tolerancia en un mundo embrutecido que se despeñaba en la barbarie. Un faro en fin de la ciudad que, esplendorosa en su ruina, continúa iluminándonos.

Hypatia, la otra gran alejandrina

Hypatia, la otra gran alejandrina
La película de Alejandro Amenábar 'Ágora' provoca un alud de publicaciones sobre la gran erudita y aviva la controversia en torno a su figura. La astrónoma y filósofa vivió una época crucial marcada por la intolerancia
JACINTO ANTÓN 09/10/2009

Entre Cleopatra y Justine, la antigua reina y el personaje moderno de Lawrence Durrell, está Hypatia, la otra gran alejandrina. Juntas, las tres mujeres representan perfectamente el alma de Alejandría, la capital de los Ptolomeos -con los inigualables Biblioteca y Museo, el alto Faro y el Soma, la resplandeciente tumba del fundador, Alejandro Magno- pero también la ciudad arruinada de innumerables calles en las que se arremolina el polvo de la historia, la ciudad de las rencillas religiosas, la decrépita y melancólica del Viejo (Kavafis), la ciudad recreada por E. M. Forster, la ciudad, en fin, "de las cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones, el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera, pero con más de cinco sexos", como la describió Durrell en su Cuarteto. Alejandría... con Atenas y Roma la gran partera de nuestra civilización y el crisol de tantos sueños, amores y maravillas.


Congregaba entre sus alumnos tanto a paganos como a cristianos y predicaba la moderación

Su muerte brutal fue más fruto de envidias políticas que de causas religiosas
Si Cleopatra representa la gran Alejandría de la antigüedad clásica y el momento emblemático en el que la historia se adhiere al mito para no dejar de reencarnar hasta Hollywood con esfinges, senos y áspides, la ficticia Justine simboliza la metrópoli de devastados romanticismo y literatura, la que huele a podredumbre y a Jamais de la vie -el perfume del personaje- y que no se atalaya desde ningún lugar mejor que desde la terraza del Cecil Hotel, abierta a los viejos puertos donde duermen sumergidas las ruinas de palacios y templos. A distancia de una y de otra, de Cleopatra y de Justine, tan diferente de ambas, Hypatia, científica, filósofa, unos dicen que virgen (otros que promiscua), es el arquetipo de una tercera Alejandría, la que, suspendida en el fiel de la historia, envuelta en un clima de catástrofe y fanatismo, se aferra un último momento a su evanescente grandeza intentando reinventarse a sí misma para precipitarse luego en el caos, la oscuridad y la sinrazón, las sombras y la decadencia que serán ya para siempre, también, su herencia.

Ahora, la nueva película de Alejandro Amenábar, Ágora, ofrece para un público amplio por primera vez (si exceptuamos aquella serie televisiva de Carl Sagan, Cosmos, que dio a conocer a mucha gente en los años setenta el nombre de la pensadora y científica) la figura de Hypatia. Es un propósito noble que de entrada sólo cabe alabar y que ha provocado un estimable y curioso fenómeno de hypatismo que se traduce en un asombroso brote de publicaciones sobre la astrónoma, especialmente en el género de la novela histórica -también interesantes biografías como la de Dzielska en Siruela o la reivindicativa monografía a cargo de un grupo de jóvenes científicas españolas (editorial Hipatia, 2009)-. Ágora, hay que recordarlo, es una ficción cinematográfica, sujeta a las convenciones del género (el filme se centra en un personaje imaginario, el esclavo Davo, enamorado de la protagonista), pero ya ha creado controversia entre los que creen que se trivializa, adultera y falsifica la vida y la obra de Hypatia.

En realidad, no tiene sentido ponerse muy estupendos sobre el particular, porque no es mucho lo que sabemos a ciencia cierta de esa extraordinaria mujer a la que, para turbación de los amantes de Egipto, encarna en Ágora Rachel Weisz, la misma actriz que hizo de princesa Nefertiti (sic) en The Mummy returns, aunque aquí está mucho más serena, más filósofa, claro, y viste el adusto tribon y no los sensuales corpiños de fantasía faraónica de la película de Stephen Sommers.

Hypatia nació alrededor de 355 en Alejandría, en plena élite académica de la ciudad, pues era hija de Theon, el último gran nombre que puede asociarse con el célebre Museo, una de las grandes señas de identidad intelectual de la metrópoli. La chica colaboró con su padre, a cuyo lado aprendió astronomía, matemáticas y otros saberes, inclinándose, al parecer, especialmente por la filosofía. Encontramos su nombre por primera vez en los comentarios de Theon al Almagesto de Ptolomeo en los que consta -y podemos vislumbrar el orgullo del sabio progenitor a través de la niebla de los siglos- la anotación: "Edición revisada por mi hija Hypatia la Filósofa". No ha sobrevivido ninguna de las obras originales de Hypatia pero una fuente nos dice que "era por naturaleza más refinada y talentosa que su padre". Vaya usted a saber. Fue una matemática brillante, que escribió comentarios a, por ejemplo, la Arithmetica, la compleja obra del inventor del álgebra, Diofanto de Alejandría (el sabio en cuyo epitafio figura un simpático problema matemático para dilucidar su edad). No hay evidencia de que Hypatia fuera miembro del Museo ni "la última bibliotecaria", y ya ni digamos una belleza, como algunos la han considerado.

La astrónoma vivió en un momento en que las grandes instituciones de la ciudad, que había sufrido los avatares de la historia (como el odio de Caracalla) y, en 365, un gran terremoto seguido de un tsunami, estaban en decadencia y sus monumentos -la gran Biblioteca, el Faro, la tumba de Alejandro- desaparecidos o en ruinas. Sabemos que montó su propia escuela, donde impartió enseñanzas de ciencias pero asimismo de ética, ontología y filosofía (las enseñanzas de Pitágoras, de Platón y el neoplatonismo de Amonio Sacas -ex estibador, lo que hay que ver, de los muelles alejandrinos- y Plotino), en un clima que nos la muestra también como algo cercano a lo que hoy denominaríamos un maestro de vida o incluso un gurú. Entre sus alumnos, muchos de ellos aristócratas y gente influyente, estuvo Sinesio de Cirene -que llegó a ser obispo en la Cirenaica-, del que se conservan 156 cartas en las que habla de la vida en la ciudad y que son la mejor fuente de lo poco que se conoce sobre Hypatia. En una de ellas, explica entusiasmado: "Hemos visto con nuestros ojos, hemos escuchado con nuestros oídos a la señora que legítimamente preside los misterios de la filosofía".

Durante años se quiso ver a Hypatia como la última pagana, irreductible, enfrentada al cristianismo hirsuto representado por héroes como San Antonio que consideraba bañarse pecaminoso y en consecuencia era llevado a través de los canales del Delta por un ángel. El brutal asesinato de la erudita a manos de una turba de fanáticos en marzo del 415 habría sido un martirio y la manifestación de la victoria definitiva de una religión sobre otra, un hecho similar a la precedente destrucción del Serapeum y de la estatua de Serapis -y de los fondos supervivientes de la Biblioteca que allí se guardaban-, que marcó el fin del paganismo. Forster abonaba esta teoría que en realidad no se sostiene, pues Hypatia siguió en activo tras la radical clausura del templo, congregaba entre sus alumnos tanto a paganos como a cristianos, predicaba la moderación y se mantenía al margen de los peligrosos conflictos doctrinarios. Su muerte, a los 60 años (y no cuarentona), fue más bien producto de envidias políticas en el seno de una lucha por el poder.

10 oct. 2009

Dos mujeres y una época


Dos mujeres y una época

LA MUERTE de Leon Troski ha vuelto a las librerías, esta vez envuelta en una novela: El hombre que amaba a los perros. Leonardo Padura, su autor, es un cubano que siempre se ha sentido atraído por el asesinato de Trotsky, un episodio inquietante en el que se mezclan política y espionaje, sangre y folletín. Al interés del momento histórico (1940) se une la circunstancia de que en él tienen cameos algunas figuras curiosas, como Diego Rivera y Frida Kahlo, cuyas efigies son hoy carne de souvenir turístico. Formando parte del paisaje y de la época, dos mujeres que sólo han alcanzado categoría de actrices de reparto: Caridad del Río y Tina Modotti (por orden de aparición). Ambas coincidieron en el México postrevolucionario, pero seguramente nunca llegaron a cruzarse. En estos últimos años, algunos escritores han desempolvado la biografía de Tina Modotti para ir tras sus huellas, pero Caridad del Río permanece en el ostracismo, aplastada por su papel de malona.

El hombre que amaba a los perros es Ramón Mercader, el asesino que clavó el piolet en la cabeza de Trotsky. Mercader ha pasado a los manuales como un ejecutor a las órdenes de Stalin, pero la inductora real fue su madre, una mujer de la alta burguesía catalana que para matar el aburrimiento se hizo estalinista y vivió entregada a la estética del terror. Se llamaba Caridad del Río. Pocas cosas ciertas sabemos de ella. Las puertas de la Historia se le cerraron, y las contadas referencias que encontramos están impregnadas de juicios moralizantes. Se le atribuye más maldad que a Belcebú y más crimenes que al propio Stalin. Como agente soviética, Caridad participó en muchas operaciones de liquidación. En la URSS recibió tratamiento de heroína (su hijo Ramón fue, asímismo, condecorado héroe). Está enterrada en París, en un tumba que nadie visita.

Tina Modotti, al igual que Caridad, era estalinista y estuvo en la guerra española. Emigrante italiana en Estados Unidos, fue actriz, modelo, fotógrafa y activista política. Vivió en el México postrevolucionario y formó parte de la pandilla de Coyoacán (Rivera y Kahlo). Hoy se rehabilitan su recuerdo y su obra (las fotografías de Tina Modotti, conceptuales y sin adjetivos, son de gran fuerza testimonial y artística). Ella está enterrada en el DF y en su lápida puede leerse el poema que le dedicó Pablo Neruda.

Modotti y del Río, mujeres malas o buenas, merecen una novela por sí mismas. A ver si de una vez entran en la Historia.

9 oct. 2009

Alfredo Kraus y Los Sabandeños

Mi Unicornio Azul ayer se me perdió

Te Voy a Decir Una Cosa-Amaia Montero


Amaia Montero - Mirando al mar

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Amancio Prada, Romanza del enamorado

Cuando se nos van los amigos queridos.

Una guirnalda de recuerdos

Amanece. El gris envolvente me cala desde abajo, me moja los pies igual que si me paro a pisar charcos, que en este caso no existen, con el calor excesivamente veraniego que va rozando el otoño. Quizá este año los árboles se queden desnudos mientras el termómetro estalla. Quizá sea un día más... pero hace un año marcó la diferencia.
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Principio y fin. Ley de vida. Indiferencia absoluta, lágrimas, silencio y recuerdos enmarañados que mostrar al mundo a la vez que se conservan como una pieza exclusiva de diseño. No, no aparecerá en los libros de historia, no ocupó los medios de comunicación ni la portada de las revistas más vendidas, pero se quedó grabado en mi corazón, a fuego, a hielo... como una canción para dormir, como una nana eterna que aparece en sueños de vez en cuando... da miedo ver el grado de realidad que alcanzan los mismos, aunque mucho más miedo da despertar y descubrir que hay imágenes que jamás volverán si no son gracias a tintas impresas.
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Fuerza, porte, mantener la compostura porque hay quien se desmoronaría, quien lo hará, y lo se, pero no se gana nada... Tendiendo la mano al vacío, sumida en un río plácido que en su día fue corriente de sabiduría. La magia aun está en el aire, parece que la respiro tras cruzar el umbral de la quejumbrosa puerta de madera. Cuando recorro con la mente cada rincón del pequeño mapa de su movimiento deteniéndome en la fuente perdida, la fuente sobre la que pendían campos de cereales para jugar al escondite, el verde que se zarandeaba cuando la brisa lo permitía, y desde abajo, junto al agua, la mirada más azul que podía existir cuidaba de su pequeño rebaño.
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Falta el aire. Me ahogo. Respiro lentamente, una y otra vez. Silencio, pero la mente no deja de enredar letras que suben al cerebro en forma de palabrerío, aturdiendo, sacando a la luz lo que había quedado atrás y sólo llama lágrimas. Admiro el conformismo que demuestran algunos, en esos momentos admiro la fé, el creer en una vida mejor... porque yo solo veo estrellas, solas en el firmamento, pintando la oscuridad de la noche a la espera de que alguien las cace con la mirada... rondando a la luna, como aquella noche. Como el repiqueteo de la hora del fin durante el trayecto, y las horas que vinieron después, y los días, aun lejos...
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Me sigue sonando extraño hablar de alguien que no volveré a ver, me sigue sonando raro escuchar su nombre como emblema en tantos recuerdos de familia, tantos momentos de risas, divertidos, celebraciones, reuniones... tantos abrazos y besos, historias que con él han muerto aunque en mí sigan vivas. Porque estás frío, igual que el marmol que te sepulta jugando con las letras de quien fuieste, en un lugar en el que no me atrevo a pisar.
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Ya veis, tantas cosas podría decir/le y me siento como una estúpida frente a este espacio en blanco. Se me empaña la mirada y tengo que restregarme los ojos de vez en cuando para no empapar el teclado. No, no me gusta mirar a la muerte a los ojos, no en los tuyos, ni en los que se que vendrán porque es la maldita ley de vida. Y lo se, en realidad debería preocuparme más por los vivos, no por las causas perdidas, no tiene remedio... Pero en el fondo me gusta recorrer cada detalle de ese mar de ojos cansados y brillantes, con un toque de ilusión y el aguante a la vida. Le quiero, si, aunque nunca se lo dije. Haré una girnalda con los recuerdos y la meteré en mi maleta.
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Un compañero menos de viaje. Mi estrella sigue brillando en lo más alto.

HYPATIA, la otra Alejandría

Hypatia, la otra gran alejandrina
La película de Alejandro Amenábar 'Ágora' provoca un alud de publicaciones sobre la gran erudita y aviva la controversia en torno a su figura. La astrónoma y filósofa vivió una época crucial marcada por la intolerancia
JACINTO ANTÓN 09/10/2009

Entre Cleopatra y Justine, la antigua reina y el personaje moderno de Lawrence Durrell, está Hypatia, la otra gran alejandrina. Juntas, las tres mujeres representan perfectamente el alma de Alejandría, la capital de los Ptolomeos -con los inigualables Biblioteca y Museo, el alto Faro y el Soma, la resplandeciente tumba del fundador, Alejandro Magno- pero también la ciudad arruinada de innumerables calles en las que se arremolina el polvo de la historia, la ciudad de las rencillas religiosas, la decrépita y melancólica del Viejo (Kavafis), la ciudad recreada por E. M. Forster, la ciudad, en fin, "de las cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones, el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera, pero con más de cinco sexos", como la describió Durrell en su Cuarteto. Alejandría... con Atenas y Roma la gran partera de nuestra civilización y el crisol de tantos sueños, amores y maravillas.


Congregaba entre sus alumnos tanto a paganos como a cristianos y predicaba la moderación

Su muerte brutal fue más fruto de envidias políticas que de causas religiosas
(si exceptuamos aquella serie televisiva de Carl Sagan, Cosmos, que dio a conocer a mucha gente en los años setenta el nombre de la pensadora y científica) la figura de Hypatia. (por eso me extraña que Amenabar no la conociera, es de la generación del Spectrum)´Seguramente que todos han leído el cuarteto de Alejandría, descubrí tantas con sus novelas......La que más me gustó fue Clea.....todas pero Clea es otra historia.

escandalo raphael y david bisbal

""ÁGORA""

Amenábar: "La época no es buena para este tipo de películas"
El director estrena mañana el péplum 'Ágora', el filme más caro del cine español, y, entrevistado en RAC1, explica que planea volver al suspense



En esa encrucijada, dirige la atención hacia Hipatia, una figura histórica excepcional considerada la filósofa más importante de su tiempo y que debe hacer frente a la intolerancia —el tema central de la película según el realizador— en un mundo de hombres enzarzados en intestinas guerras políticas. Interpreta a este sugerente personaje Rachel Weisz, con quien Amenábar dice haber tenido "una relación especial, muy de tú a tú".

Con Ágora, Amenábar presenta su primer péplum, que, señaló, ha sufrido un notable recorte en su metraje. Inicialmente ideó una película de tres horas de duración, la presentó en Cannes con 141 minutos y mañana llega a las pantallas en su versión final de 126 minutos.

Preguntado sobre sus tres obras preferidas del género citó dos títulos clásicos, Espartaco —"una película muy actual"— y Ben-Hur, y la polaca Faraón. Y hablando de afinidades genéricas, el autor de Tesis avanzó que para sus próximos proyectos piensa volver al suspense y adentrarse en el terror.

5 oct. 2009

Cuando me vaya Melocos y la 5ª estación


La general pescanova

La general pescanova


ARTURO PÉREZ-REVERTE |



Estoy con la ministra de Defensa. Hasta la muerte. A mí tampoco me parece bien que nuestros pesqueros en el Índico lleven a bordo soldados españoles que los defiendan de los piratas. Otros países, como Francia, sí lo hacen; pero todo el mundo sabe que los franceses son unos fascistas de toda la vida, y les gusta mucho darle al gatillo, como si estuvieran siempre en Dien Bien Fú. Unos peliculeros fantasmas, es lo que son. Nada que ver con la sobria serenidad española.
Además, como muchos gabachos salen rubios, desprecian a los subsaharianos afroamericanos de color y no les importa darles matarile sin complejos; como cuando pillaron a aquellos pobres somalíes que sólo disparaban y secuestraban para ganarse la vida, los pobres, y les dieron las suyas y las del pulpo, en vez de pagar humanitariamente el rescate, como hicimos nosotros, y hasta luego Lucas. Pero España, no. Aquí las fuerzas armadas las tenemos para otras cosas.
Para combatir seis horas bajo fuego de morteros en Afganistán, por ejemplo, y que luego la ministra del ramo sostenga, mirándote con firmeza castrense a los ojos, que aquello no es misión de guerra, sino actuación humanitaria de paz cuyas reglas de confrontación, según los protocolos coyunturales intrínsecos, requieren cierta esporádica contundencia. Por eso allí al enemigo no se le llama enemigo, sino elemento incontrolado. O como mucho, cuando la ministra va a hacerse alguna foto y abrir telediario, diablillos traviesos y picaruelos gamberretes.
Talibancillos díscolos que con una pizca más de democracia occidental serán pronto ciudadanos de provecho, con crédito en el banco y barbacoa los domingos. Por su parte, los soldados que patrullan cada día jugándose los aparejos los llaman de otra forma. De hijoputas para arriba.
Pero, cuando eso ocurre, la ministra no está allí pegando tiros y comiéndose el marrón. Comprendámosla. Está aquí, y no lo oye.

En cuanto a los pesqueros, ya digo. La ministra de Defensa –un día tengo que averiguar, por curiosidad, qué es lo que defiende, exactamente– ha dicho a los armadores que, si sus barcos quieren seguridad, pesquen en grupo, todos amontonados en el mismo sitio. De ello puede deducirse que no tiene ni remota idea de lo que es un pesquero faenando, pero eso no altera el concepto básico.
Y el concepto indiscutible es que habrá, desde luego, más seguridad si los diecisiete atuneros españoles se quedan todos juntos en el mismo sitio, borda con borda, que si andan por ahí dispersos, a la buena de Dios, estropeando el dispositivo chachi que los protege.
Que luego pesquen o no pesquen es lo de menos, porque por encima de esos detalles está el de la securitas, securitatis.
Y si además se amarran unos a otros y ponen en el centro del paquete a la fragata Canarias, perfecto. Más seguros, imposible. A ver qué pirata se lleva por el morro un barco trincado de esa forma. Luego igual tocan a un atún por barco o vuelven todos a puerto con las bodegas vacías; pero, eso sí, protegidos de cojones. Lo que hace falta, como ven, es más voluntad constructiva, más ideas y menos demagogia.

Respecto al personal protector, tres cuartos de lo mismo. Dice la ministra, con buen juicio, que de soldados nada. Que los barcos lleven guardias de empresas privadas, si quieren.
Al principio era sólo con porras, esposas y cosas así. Perfil bajo. Discreto. Pero en vista de las protestas de los armadores –otros fascistas que te rilas– el ministerio ha dicho bueeeno, vale. Transijo por esta vez. Ahora los autoriza a llevar escopetas. Fusiles de largo alcance, ha dicho alguien, como si los hubiera de corto.
Es verdad que, frente a los RPG y las armas automáticas de los piratillas traviesos, eso no sirve para nada. Para ese tipo de zafarranchos hay que estar al día en el asunto del bang, bang. Como la infantería de Marina, por ejemplo, que toca esa tecla desde antes de Lepanto –otra operación contra piratas, por cierto–, y cuyo propio nombre lo indica. Pero oigan.
Es lo que hay. Si los seguratas no dan la talla, que los pesqueros se gasten la pasta contratando a mercenarios con experiencia bélica, como Bush en Iraq, y allá se las compongan. Y si no, que abanderen los barcos en Francia.
También la ministra tiene derecho a dormir tranquila, conciliando el sueño; y sólo imaginar que un soldado español se cargue a un negro anémico, aunque el tostado lleve un bazooka al hombro, se lo quita. Se le abren sus carnes morenas.
A ver qué iban a decir los periódicos y algunas oenegés al día siguiente, al enterarse de que el soldado Atahualpa Fernández, natural de Lima, y la cabo Vanesa Pérez, de San Fernando, infantes de marina de la Armada española destacados en el atunero Josu Ternera, le habían metido un par de cargadores de HK calibre 5,56 entre pecho y espalda a un somalí flaco y desnutrido que, para poder comer caliente y sin otra opción en la vida perra, no tenía más remedio que tirar cebollazos de lanzagranadas contra el puente del pesquero. La criatura.