Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

31 ene. 2016

Una influencia larga y sostenida.........................................................Estrella de Diego

Desnudas, sensuales, intensas, trazadas con una pulcritud de línea innegable, las mujeres del pintor han calado hondo en diferentes artistas de muy distintos estilos a lo largo de los siglos XIX y XX.

Obra de Ingres de Napoleón Bonaparte en el Museo del Prado. / Álvaro GArcía

Sólo con mirarlas queda claro lo difícil que resulta sustraerse a su fascinación.
 Desnudas, sensuales, intensas, trazadas con una pulcritud de línea innegable, las mujeres de Ingres, odaliscas y bañistas, de espaldas o volviendo apenas la cabeza desdeñosa hacia el espectador, han inaugurado una forma de manufacturar el deseo en Occidente que ha calado hondo en diferentes artistas de muy distintos estilos a lo largo de los siglos XIX y XX.
De Ingres parte, entre otras propuestas, la pintura orientalista que en Francia cultivará Gérôme, cuyos mercados de esclavas no sólo se convierten en la excusa perfecta para exhibir bellas mujeres, sino que muestran la pasión por el dibujo que subraya cada línea del pintor de Montauban y sus desnudos, mucho más que meros ejercicios retóricos sobre el deseo en los ojos de quien mira.
¿Qué más da que los harenes sean sólo una fantasía más entre las fantasías masculinas de nuestra cultura? Lo que realmente cuenta es la forma en la cual Ingres inaugura un sueño reiterado más tarde por los que siguieron los pasos de sus anatomías prodigiosas.
 Lo esencial es la escrupulosa precisión de contornos de Ingres, uno de los más audaces dibujantes de historia de la pintura.
Otro estupendo dibujante como Degas, el propio Picasso, tenía a Ingres como referente constante
Tal vez por eso Degas, formado con artistas próximos a Ingres, vivió y pintó obsesionado por la lección del maestro, de quien heredaría el interés por el Renacimiento italiano.
 Es la precisión elegante de volúmenes exquisitos que regresa martilleante en los desnudos del impresionista francés.
 De hecho, su formación en el desnudo académico, considerado por esos años una de las disciplinas más complejas y más formativas, instruye la mano de Degas –también un dibujante excepcional- en un trazo riguroso que muestran sus modelos de espaldas, a menudo sorprendidas por el pintor en los momentos íntimos, una escenografía de cuerpos femeninos que vuelve a aparecer en las conocidas bailarinas.
No sería el único en mirar hacia Ingres.
 Otro estupendo dibujante, el propio Picasso, más allá de las posibles relaciones en su periodo de vuelta al clasicismo, se tropieza con El baño turco en el Salón de Otoño de 1905 y desde ese momento Ingres se convierte en referente constante para el malagueño.
 Viaja en varias ocasiones a Montauban y se dice incluso que en su estudio colgaba una reproducción de La gran Odalisca –tal vez inspiración para sus series del pintor y la modelo.
 No es ningún secreto la influencia que el conocido harén tiene en La señoritas de Avigon de 1907, donde las mujeres y el eunuco de la obra un año anterior, acaban por convertir el teatro de la mirada de Ingres en otro escenario: el de un burdel donde los desnudos tradicionales se trastocan y se fulminan.
Quizás es la propia precisión en el dibujo lo que llamará la atención de Dalí
Quizás es la propia precisión en el dibujo lo que llamará la atención de Dalí.
 Si los retratos de Gala de espaldas -de 1945 y 1960- son un homenaje bastante literal a La bañista, la pintura temprana de la hermana Ana María bebe de idénticas fuentes y los Pensamientos del Ingres –convertido en una especie de presencia protectora al inicio de la carrera de Salvador Dalí- son citas obligadas en la muestra de las galerías Dalmau.
Luego estaría la lectura un poco irónica de Man Ray y su foto de 1924: un cuerpo femenino con turbante, de espaldas, convertido en un instrumento musical.
Y la revisión feminista de Sylvia Sleight, quien en los años 70 del XX convertía a las cuerpos anónimos del harén neoclasicista en jóvenes descarados, listos para seducirnos desde su identidad desvelada, parte de un juego de subversiones que Ingres volvía a protagonizar.

 

A por ellos ..........................................................................................................Jordi Gracia

Bien por la ley del PP sobre jubilación de autores: la indigencia en la que acabó Celaya pretendía hacer creer que los escritores de éxito pueden acabar viviendo sin nada, sin éxito y sin dinero.

Ya era hora. Por fin una reforma ha logrado poner en su sitio a los escritores
. Después de su jubilación deben decidir qué prefieren: cobrar la pensión que les corresponda o bien mantener los ingresos que haya generado y genere su actividad profesional.
 El intríngulis legal es más complejo pero su sentido es afortunadamente bastante llano: se trata de acabar con el infamante fraude de tanto escritor que cobra una pensión y se permite, además, seguir acaparando emolumentos torrenciales, insaciables como suelen ser, además de dipsómanos testarudos, noctámbulos irredentos y bocazas ilustrísimos.
Ha hecho muy santamente el Gobierno del PP en activar esa nueva legislación porque los abusos vienen de lejos
. La indigencia en la que acabó Gabriel Celaya pretendía hacernos creer que los escritores de éxito pueden acabar viviendo sin nada, sin éxito y sin dinero. Nadie se dejó engañar porque nada hubiese sucedido de haber sabido administrar juiciosamente sus ingresos, su caja A y su caja B, su patrimonio impreso y su cuadratura moral. Vaya pájaro.
El viejo cuento de la lágrima ya no cuela.
En este país de mil demonios los escritores ya no son los últimos parias de la tierra ni viven en covachuelas infectas o desvanes prestados como el que utilizó en los últimos años de su vida Cervantes, él sí heroico y de veras manco, aunque de ambas cosas se chotease Lope de Vega.
Todo ese tiempo oscuro se ha acabado porque hoy los vemos todo el rato por la tele ganar premios multimillonarios. No hay escritor que un día u otro no acabe arramblando con la mitad de los 600.000 euros del Planeta (la otra mitad va a Hacienda): ¿quién no lo ha ganado ya, a estas alturas de siglo y de pasión literaria?
 Y si no es ese premio, será otro, porque los hay de todos los colores y siempre con cuantías de espanto.
 Los ganan, además, sin esfuerzo y sin moverse de casa, sin preocuparse del vozarrón del jefe o la perfidia de la jefa porque no tienen; van por libre e incluso algunos se pretenden afortunadas criaturas de la creación.
 Hasta el editor Jordi Herralde, harto de hacer ganar dinero a los escritores en español, ha decidido forrar ahora a los escritores en catalán y les ha regalado otro, otro premio más, dotado con seis mil euros.
¿Alguien se acuerda de lo que son seis mil euros? Son seis meses de sueldo mileurista, y en seis meses se pueden hacer un montón de libros, por favor; yo creo que hasta me escribo un libro en catalán, otro en castellano y me sobra tiempo para autotraducírmelos para seguir alimentando el tsunami de euros
No estoy de acuerdo con lo que se dice aquí, hay unos cuantos, solo unos cuantos que tienen esos derechos de autor e incluso más si sus novelas son llevadas al cine. Algunos cobran por conferencias, pero solo algunos pueden permitirse vivir con sus libros y adaptaciones y si además tienen una pensión por jubilación mejor. Porque son los que hacen que tengamos autores para poder leer. Otros solo están escribiendo la vida y no merecen que se les quite ese alicate para que los podamos leer y ellos llevar una vida como les corresponde. Y eso lo aplicamos a los pintores.....es una vergUenza lo que han hecho con el autor de la mascota de las Olimpiadas que está arruinado y embargado, no somos nadie para juzgar sino empleo bien el dinero o lo puso en las tarjetas de Rato y se las fundieron.
.

 

 

 

 

Un terremoto de 4,4 grados frente a la costa andaluza sacude Granada.............................. Raúl Limón

Un seísmo al norte de Alborán se sucede a decenas de réplicas del registrado frente a Melilla.

 

Localización y datos ofrecidos por el Instituto Geográfico Nacional sobre el terremoto sentido en Granada.



El Instituto Geográfico Nacional ha registrado esta tarde, a las cuatro y veinticinco, un terremoto de  4,4 grados a diez kilómetros de profundidad en la zona norte del mar de Alborán, frente a las costas de Granada.
 El seísmo, que no ha causado daños personales ni materiales significativos, según han informado los servicios de emergencia, se ha sentido en Granada, una zona de alta actividad sísmica y acostumbrada a los movimientos de la tierra.
El terremoto se ha sucedido a decenas de réplicas del registrado frente a Melilla a principios de semanas y que aún genera movimientos que van desde los 1,2 grados a los tres grados, la mitad que el mayor de los seísmos, ocurrido el pasado día 25, y que causó daños en la ciudad melillense e inquietud en Málaga.
El terremoto sentido en Granada fue precedido por un pequeño movimiento de 1,8 grados registrado en la misma zona a las tres de la tarde.
El movimiento sísmico también ha sido sentido, aunque con menor intensidad, en Almería, Jaén, Málaga y Córdoba, las mismas zonas donde se percibieron los temblores causados por el terremoto de Melilla, que llegó a una intensidad de 6,3 grados y dejó 26 heridos y daños por valor de 12 millones de euros en la ciudad española situada en la costa norte de África. De este temblor, aún se suceden pequeñas réplicas de baja intensidad.
"Ha sido breve pero intenso", ha comentado Elvira Sastre en las redes sociales que, una vez más, han aportado testimonios de cómo se ha sentido el terremoto.
 "Ha temblado todo", narraba un vecino de una décima planta de Granada que sintió con más intensidad los movimientos
. Otros aprovecharon para restar importancia al asunto: "La naturaleza no respeta ni la hora de la siesta".
Los servicios de emergencia han recibido durante las primeras horas tras el suceso un total de 109 llamadas, la mayoría en Granada (51) y Almería (33), seguidas de Málaga (13), Jaén, con nueve llamadas, y Córdoba con tres.

Mario Vargas Llosa pudo haber mantenido una relación simultánea con su exmujer e Isabel Preysler

Patricia Llosa, Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler
Foto: Europa Press/Europa Press via Getty Images 
 
La matemática no da según Vanitatis de España.
 Aunque la revista ¡Hola! ha publicado que Mario Vargas Llosa sostiene un romance con Isabel Preysler, en el mes de mayo el escritor  apareció en público varias veces con Patricia Llosa, su ex mujer.
Si bien el escritor peruano y la socialité filipina han sido captados en varias salidas románticas, al parecer el premio Nobel se mantuvo dividido entre las dos mujeres el pasado mes.
En el reciente festejo de sus bodas de oro, la pareja apareció en fotos rodeada de sus hijos y brindando con champán en Nueva York. “Mis hijos y yo estamos sorprendidos y muy apenados por las fotos que han aparecido en una revista del corazón", dijo Patricia Llosa en un comunicado tras la publicación de unas fotografías donde se evidenciaba el posible romance entre Vargas Llosa y Preysler, quienes se conocen desde décadas atrás.
RELACIONADO: Vargas Llosa confirma su separación 
Aunque el peruano ya ha anunciado su separación, Vargas Llosa y Patricia Llosa acudieron a la entrega de las Cruces del Dos de Mayo del ayuntamiento de Madrid, y dos semanas más tarde ella lo acompañó a ver una corrida en la plaza de toros de Las Ventas, como pudo comprobar Vanitatis.

 

Sofistas de museo........................................................................ Javier Marías

Pronto no habrá nombre que no esté prohibido. Hay gordos que prefieren ser llamados “personas de tamaño distinto”.

La noticia mereció portada en este diario: “La corrección política asalta el museo”, rezaba el titular, y el reportaje de Isabel Ferrer se iniciaba con una cita falseadora y sofista de la responsable del Departamento de Historia del célebre Rijksmuseum de Ámsterdam.
“Imagínese un cuadro titulado Franchute vestido de gala.
 O, si no, Gabacho montado a caballo. Sonaría ofensivo, ¿no?”, decía Martine Gosselink, y añadía: “Pues lo que intentamos es evitar términos de este tipo, que ya no encajan en nuestra sociedad”. Gosselink y su equipo han decidido, por tanto, desterrar de los rótulos de los cuadros nada menos que veintitrés vocablos, entre ellos “negro”, “cafre”, “indio”, “enano”, “esquimal”, “moro” o “mahometano”, “considerados despectivos”. (¿Cuáles serán los otros dieciséis?)
La pregunta no se me hace esperar: ¿considerados por quiénes?
 Si he tachado de sofistas las declaraciones de esta señora es porque empieza por equiparar términos que sí tienen voluntad ofensiva por parte de quien los emplea con otros que son meramente descriptivos y que, si acaso, sirven a la economía del lenguaje y a la comprensión entre las personas. En todos los idiomas, supongo, existen acuñaciones hechas con ánimo denigratorio, como –en español– las mencionadas “franchute” y “gabacho”, o en francés “boche” para menospreciar a un alemán.
En el inglés de los Estados Unidos lo son “Polack” para referirse a un polaco (en vez de la neutra “Pole”) o “Spic” para denominar a un hispano, “Wop” y “Dago” para un italiano o “Limey” para un británico. “Nigger” para un negro tenía la misma intención, no así “Negro” en su origen, que no era sino la trasposición del vocablo español, por tanto un extranjerismo con función más bien eufemística
. Quien utiliza esas expresiones lo suele hacer a mala idea, para provocar o humillar
. Pero este no es el caso de las que Gosselink se dispone a suprimir.
 Se han usado siempre, como digo, para entenderse, porque no se puede pretender que el conjunto de la población sepa distinguir con precisión entre las distintas tribus nativas de América o entre los miembros de los diferentes países árabes, entre las etnias del África o entre los nacionales de lo que solía conocerse por “Lejano Oriente”.
Por eso, durante mucho tiempo, a estos últimos se los llamó “orientales” en Occidente y todo el mundo se entendía, hasta que en los Estados Unidos (pioneros de todas las quisquillosidades y bobadas) se dictaminó que eso era “ofensivo” y se sustituyó por “asiáticos”
. Nunca he comprendido por qué esta denominación les parece mejor y aceptable, cuando tan asiáticos son, además, los indios de la India y los pakistaníes como los japoneses y los chinos, y me temo que los dos primeros grupos quedan excluidos del término, al menos en el habla normal y común a todos.

La noticia mereció portada en este diario: “La corrección política asalta el museo”, rezaba el titular, y el reportaje de Isabel Ferrer se iniciaba con una cita falseadora y sofista de la responsable del Departamento de Historia del célebre Rijksmuseum de Ámsterdam. “Imagínese un cuadro titulado Franchute vestido de gala. O, si no, Gabacho montado a caballo. Sonaría ofensivo, ¿no?”, decía Martine Gosselink, y añadía: “Pues lo que intentamos es evitar términos de este tipo, que ya no encajan en nuestra sociedad”. Gosselink y su equipo han decidido, por tanto, desterrar de los rótulos de los cuadros nada menos que veintitrés vocablos, entre ellos “negro”, “cafre”, “indio”, “enano”, “esquimal”, “moro” o “mahometano”, “considerados despectivos”. (¿Cuáles serán los otros dieciséis?)
La pregunta no se me hace esperar: ¿considerados por quiénes? Si he tachado de sofistas las declaraciones de esta señora es porque empieza por equiparar términos que sí tienen voluntad ofensiva por parte de quien los emplea con otros que son meramente descriptivos y que, si acaso, sirven a la economía del lenguaje y a la comprensión entre las personas. En todos los idiomas, supongo, existen acuñaciones hechas con ánimo denigratorio, como –en español– las mencionadas “franchute” y “gabacho”, o en francés “boche” para menospreciar a un alemán.
¿Quiénes han pasado a considerarlos despectivos? Tal vez los propios interesados
En el inglés de los Estados Unidos lo son “Polack” para referirse a un polaco (en vez de la neutra “Pole”) o “Spic” para denominar a un hispano, “Wop” y “Dago” para un italiano o “Limey” para un británico. “Nigger” para un negro tenía la misma intención, no así “Negro” en su origen, que no era sino la trasposición del vocablo español, por tanto un extranjerismo con función más bien eufemística. Quien utiliza esas expresiones lo suele hacer a mala idea, para provocar o humillar
. Pero este no es el caso de las que Gosselink se dispone a suprimir.
Se han usado siempre, como digo, para entenderse, porque no se puede pretender que el conjunto de la población sepa distinguir con precisión entre las distintas tribus nativas de América o entre los miembros de los diferentes países árabes, entre las etnias del África o entre los nacionales de lo que solía conocerse por “Lejano Oriente”.
Por eso, durante mucho tiempo, a estos últimos se los llamó “orientales” en Occidente y todo el mundo se entendía, hasta que en los Estados Unidos (pioneros de todas las quisquillosidades y bobadas) se dictaminó que eso era “ofensivo” y se sustituyó por “asiáticos”.
Nunca he comprendido por qué esta denominación les parece mejor y aceptable, cuando tan asiáticos son, además, los indios de la India y los pakistaníes como los japoneses y los chinos, y me temo que los dos primeros grupos quedan excluidos del término, al menos en el habla normal y común a todos.
Uno de los ejemplos que aparecen en el reportaje da idea de la ­ridiculez del asunto.
 “Esquimal”, señala Isabel Ferrer, “es el nombre ­genérico para los distintos pueblos indígenas de zonas árticas y de Siberia.
 En cuanto se identifique el grupo étnico al que pertenecen” (los esquimales pintados en cuadros, deduzco), “se puede cambiar por inuit, yupik, kalaallit, inuvialuit, inupiat, aluutiq, chaplinos, naucanos o sireniki, sus diversas comunidades”.
 Y explica Gosselink muy ufana: “Primero hay que encontrar la rama concreta del poblador.
 No nos podemos equivocar …” Si mi entendimiento no me engaña, me imagino la surrealista y conmovedora escena: un grupo de expertos y fisonomistas escrutando el cuadro en el que aparece un esquimal y tratando de discernirlo (eso en el supuesto de que el pintor fuera bueno, y realista, y fidedigno, y no inventara ni adornada nada).
 “Yo me inclino por un aluutiq”, diría uno. “No sé yo”, respondería otro, “le veo rasgos de inuvialuit, aunque la zamarra es más propia de chaplino”.
 Jamás he oído como negativo el término “esquimal”, ni “moro” tiene nada malo en sí (otra cosa sería “moraco”), ni “enano”.
Hay sordos que detestan ser conocidos por ese nombre y ciegos que por el suyo
¿Quiénes han pasado a considerarlos despectivos?
 Tal vez los propios interesados, no sé.
 Es sabido que desde hace decenios hay gordos que exigen ser llamados cosas tan antieconómicas e incomprensibles como “personas de tamaño distinto”, entre las que cabrían también los gigantes, los niños, por supuesto los enanos y acaso los anoréxicos.
Hay sordos que detestan ser conocidos por ese nombre y ciegos que por el suyo, y hace siglos que fueron condenados vocablos como “tullido”, “lisiado”, “paralítico” o “minusválido”.
 Supongo que “discapacitado” correrá la misma suerte, y que pronto serán desterrados “cojo”, “manco”, “miope” y “bizco”
. Creo que quienes demonizan estas palabras son los verdaderos racistas, xenófobos y discriminadores, porque lo que en verdad demonizan es lo que significan (el significado y no el significante, dicho con pedantería).
Si yo digo “ese negro” para referirme a alguien no tiene peor intención que si digo “ese rubio” o “ese con pecas”, es una manera de identificar, nada más.
Cabeza de negro, como hasta hace poco.
Si nos atenemos y plegamos a la subjetividad y el capricho de cada uno, y a la extrema susceptibilidad de nuestros días, pronto no habrá nombre que no esté estigmatizado y prohibido, y entonces no nos entenderemos
. “Te veo con tamaño distinto”, me esforzaré en decirle al próximo amigo al que vea muy engordado.
elpaissemanal@elpais.es

 

Aquellos héroes................................................................................ Rosa Montero

La matanza de Atocha marcó a una generación que vivió con ilusión pero también con miedo los años de la Transición.

En el ámbito periodístico se dice “usar una percha” al hecho de hacer coincidir una noticia con una efemérides o con cualquier motivo contextual que le dé actualidad al tema y, por tanto, subraye su importancia
. El estupendo libro-reportaje de Jorge M. Reverte e Isabel Martínez Reverte La matanza de Atocha (editorial La Esfera de los Libros) se acaba de publicar sin el amparo de esa excusa.
De hecho, ahora se cumplen 39 años de aquel funesto 24 de enero de 1977, cuando unos pistoleros de extrema derecha irrumpieron a las diez y media de la noche en el despacho laboralista de CC OO de la calle de Atocha de Madrid y vaciaron los cargadores de sus Browning y Star sobre los allí reunidos, siete abogados, un estudiante y un administrativo, asesinando a cinco e hiriendo de extrema gravedad a los cuatro restantes.
 Y publicar algo a los 39 años de haber sucedido es como llegar el cuarto en los Juegos Olímpicos: una cifra fastidiosa y nada memorable, porque roza lo redondo pero se queda en nada.
 El libro de los Reverte, pues, se presenta a pecho descubierto, basando su importancia en el hecho en sí, en la relevancia imborrable de lo sucedido, en la necesidad de recordar aquel suceso crucial de nuestra Transición.
Lo primero que recuerdo es el terror
. La noticia se extendió como una llamarada 
La matanza de Atocha fue uno de esos acontecimientos que marcan a una generación; creo que todos los que teníamos edad para vivirlo guardamos una viva memoria de aquello.
Y lo primero que recuerdo es el terror.
 La noticia se extendió como una llamarada en la noche de enero y cundió el temor de que se hubiera desatado una purga, de que la extrema derecha hubiera comenzado su “noche de los cuchillos largos” y se dedicara a asesinar a la gente más o menos progresista, a todos aquellos que aparecían en las dudosas y arbitrarias listas de amenazados que circulaban por ahí.Una cosa que pocas veces se dice de la Transición es el miedo tremendo que se pasaba.
 Aquella noche fue de mucha angustia para todos.
En mi caso, por añadidura, se dio una implicación especial con la matanza.
 Ese despacho de Atocha era el de mis abogados laboralistas; uno de los letrados, mi querido Nacho Montejo, fallecido en 2013, que se salvó por un pelo de la masacre (salió cinco minutos antes para ir al cine), nos llevaba a unos colegas y a mí un caso por lock out: un día llegamos a la fugaz e inestable revista en la que trabajábamos y nos encontramos con la puerta cerrada.
 Este tipo de cosas sucedían a menudo en aquella España transitoria: todo era efímero y escurridizo. De modo que en esos días yo frecuentaba bastante aquel despacho.
Y luego hubo algo más: al año siguiente, con motivo (con la percha) del aniversario de la matanza, escribí tres reportajes en El PAÍS sobre el tema.
 El primero, la reconstrucción narrativa del crimen; el segundo, la historia de los asesinos; el tercero, la historia de las víctimas.
 Fue uno de los trabajos de los que más orgullosa estoy en toda mi carrera, pero también fue el que más me hizo sufrir.
 Por el tema en sí y por tener que hablar con los asesinos en la cárcel; pero, sobre todo, porque fui apaleada implacablemente por casi todos los lectores, que consideraban que en el segundo capítulo no condenaba a los criminales como ellos querían que se les condenara
. Tenían razón: no condenaba aunque tampoco disculpaba; simplemente intentaba comprender qué conduce a una persona a cometer un acto tan horrible, porque creo que sólo podemos evitar las atrocidades si sabemos por qué se originan.
 Pero hice ese esfuerzo de entendimiento al año de la masacre, demasiado pronto, con las heridas aún sangrando, y la gente lo único que quería oír por entonces era una repulsa furiosa, un rugido de rabia. Me equivoqué y lo pagué.
En aquella España transitoria todo era efímero y escurridizo
Este libro, en cambio, está escrito con la suficiente perspectiva temporal, y a la vez con pasión y con rigor.
 Al leerlo tienes la sensación de que lo entiendes todo o casi todo, de que completas la visión de aquellos tiempos.
 Y además es un merecido, necesario homenaje a aquellos abnegados y estoicos abogados veinteañeros. 

Y cuidado, con esto no estoy glorificando a CC OO ni desde luego al partido comunista, que en otros momentos fue cómplice de barbaridades estalinistas, como en el caso cubano. Tan sólo estoy rescatando a los héroes anónimos de unos tiempos confusos, gente generosa que era capaz de trabajar hasta la extenuación por sueldos miserables, que carecían de tiempo para su vida privada (si Nacho Montejo se fue al cine aquel día fue porque su mujer le puso un ultimátum), que se sabían amenazados y aun así siguieron adelante. 

Hombres y mujeres con ideales que dieron literalmente su vida por una sociedad mejor. 

Es decir, por nosotros. 

 Siempre me conmueve recordar que los mataron a las diez y media de la noche y que los pobres seguían allí metidos, trabajando.

Tener muchos problemas es tener un problema..................................................... Xavier Guix

Cuando los contratiempos parecen acumularse entramos en el terreno de lo inevitable.

 Para intentar resolverlos hay que buscar la raíz de los mismos

 

 
Mi amiga Angelina es una experta en contratiempos.
 No porque sepa cómo solucionarlos, sino porque siempre anda enfrascada en unos cuantos.
 Con ella la conversación suele empezar con la pregunta: “¿En qué líos andas metida?”. Entonces empieza a contarlos, los enumera y los jerarquiza.
Mientras la noto ansiosa ante tanta problemática, no puedo evitar mi mirada de observador y apreciar, también por costumbre, que allá donde ella ve fuegos, agujeros negros, enemigos y aludes que la arrastrarán al fondo del abismo, yo solo veo un problema.
 Y siempre es el mismo.

Un día, aprovechando una pausa en su relato mientras absorbía un café doble –que lo único que hacía era ponerla aún más nerviosa–, le conté que lo que le pasaba en realidad no era que tuviera muchos frentes abiertos, sino que siempre era el mismo que se reproducía en todos los ambientes de su vida. La cara que puso era de tal incredulidad que me quedé con la duda de si no entendía nada o, de repente, lo había entendido todo.
 Hay días en los que parece que todos los elementos se han conjurado para amargar la existencia a cualquiera.
 Entonces se intentan superar los agravios con los recursos aprendidos, pero el resultado, al final, varía poco.
 ¿Qué está ocurriendo? Resulta curioso que el ser humano no se dé cuenta de que, aunque cambien las personas y los contextos, suele existir un problema de fondo que hay que resolver.
 Angelina suele cansarse de todo.
 En todos los aspectos en los que ella ve mala suerte, negocios fallidos y gente que no la entiende, yo solo veo cansancio.
La manera en que una persona solucione sus conflictos puede determinar su carácter.
 La cualidad de saber reaccionar frente a las ­adversidades es una de las particularidades que pueden forjar una personalidad.
 Para desatascar una situación complicada hay que llevar a cabo una serie de acciones puntuales que no valen para resolver otra dificultad de diferente índole.
 Es decir, no se deben repetir los patrones de conducta porque cada problema requiere una determinada resolución
. Es importante entender este punto y luchar contra la fuerza del hábito, que siempre te empuja a actuar de la misma forma
. Lo complicado es que no siempre es fácil identificar nuestra propia conducta.
 Creemos ir por la derecha, pero cuando advertimos nuestros pasos resulta que andamos hacia la izquierda.andamos hacia la izquierda
. Es más, muchas veces somos capaces de cambiar de ruta en décimas de segundo. Damos un golpe de volante y no sabemos bien por qué. ¿Una corazonada? ¿Un impulso irrefrenable?
No todo son agravios.
 Muchas veces el motivo de tanta angustia es la insatisfacción
El remedio a tales entuertos se encuentra, como tantas otras cosas, en ese mecanismo invisible que se llama inconsciente.
 Entonces los hábitos se han mecanizado hasta tal extremo que se ha perdido la referencia de su proceso. Conducimos, por ejemplo, sin pensar que conducimos.
 Lo que se aprendió en la autoescuela se convierte con los años en un proceso mecanizado que permite fijarse en el paisaje, escuchar música o dialogar con el copiloto.
 Cuando nuestros hábitos, también los psicológicos, quedan mecanizados, el inconsciente se convierte en una máquina infalible que decide por nosotros, que retorna una y otra vez a lo que una vez le enseñamos.
 Albert Einstein abrió el camino para que, ante los problemas, sepamos salir del paradigma que los creó.
Sucede entonces que, a pesar de haber tenido trabajos diferentes, relaciones y amistades, cambiar de domicilio, de países y de culturas, se repite la misma historia, se acaba más o menos igual, suceden los mismos contratiempos y se intentan solucionar de igual manera.
 Lo que pasa es que nunca se resolvieron porque se desconocía su origen

Barbie, la ambición rosa........................................................................ Nuria Barrios

A punto de cumplir 57 años, la muñeca más comprada del planeta ya tiene nueva cara (y cuerpo).

Apagaron las luces de la cabina para que los pasajeros durmieran.
 La mujer que volaba a mi lado se colocó un antifaz y reclinó el asiento
. Aguardé todavía 10 minutos antes de sacar con sigilo el libro.
 Era un volumen grande y apaisado, con tapa dura y de un llamativo color rosa. Barbie, icono de moda (Caelus Books).
 Había esperado casi seis horas para poder abrirlo cuando nadie me viera y no morir de vergüenza.
 El capítulo se llamaba ‘Habla con dulzura y lleva un bolso exquisito’.
 Empecé a leer: “La novedosa tarjeta de crédito American Express hizo que el viaje en avión pareciera tan accesible y excitante como los conjuntos del vestuario de Barbie”.
Oh, Barbie! I love Barbie!
Di un respingo. No había oído acercarse a una de las azafatas de American Airlines. Cerré de golpe el libro y me llevé un dedo a los labios.
 La azafata era una mujer muy delgada, maquillada como si fuese a una fiesta y con el cabello rubio recogido en un cardado. Me sonrió con complicidad y se alejó hacia la parte delantera del avión.
 Sus tobillos se balanceaban levemente sobre los altos tacones, un calzado sorprendente para un vuelo de 14 horas a Los Ángeles. 
Debía de tener la edad de Barbie, unos 57 años.
. De estar viva, Barbie, que fue en sus inicios azafata de American Airlines, se habría parecido a aquella mujer. Escondí de nuevo el libro.
 No me convenía hablar de la muñeca: había firmado un contrato de confidencialidad con su fabricante, ­Mattel, la mayor compañía de juguetes del mundo.
 Al día siguiente iba a descubrir la nueva Barbie, que sería lanzada al mercado en 2016. Dadas las medidas de seguridad, más parecía que fuese a conocer a Barack Obama
. Solo 55 personas de las 31.000 que trabajan en la compañía estaban al corriente de la última reencarnación de la muñeca.
Le habían dado incluso un nombre en clave: Proyecto Amanecer.
Mattel, donde entrar en décadas previas era tan difícil como penetrar en el Kremlin en tiempos de la Guerra Fría, abriría sus puertas a varios medios seleccionados, uno por país.
 No se nos permitiría grabar ni hacer fotografías.
Los móviles deberían permanecer guardados. Como nos diría durante la visita la vicepresidenta, Evelyn Mazzocco, íbamos a asistir al “inicio de una nueva era”.
La súbita política de apertura de Mattel, su glásnost, no era casual.
 Durante décadas, Barbie, la Barbie, ha sido su gallina de los huevos de oro. 
La muñeca más vendida del planeta –dos cada segundo– ha generado miles de millones de dólares.
 Pero, a punto de cumplir 57 años, Barbie se enfrenta a serios problemas: sus ventas han caído un 20%, la competencia es feroz y aún más feroces son las críticas. 
Se la acusa de frívola, se ataca su delgadez imposible, se cuestiona la estereotipada imagen rosa que proyecta a las niñas

  A ella, que ha demostrado una capacidad camaleónica para adaptarse a las modas, no se la identifica con Madonna, sino con ¡Paris Hilton!

 Hace dos años, el continuo declive hizo saltar las alarmas en la compañía, donde existe el dicho “As Barbie goes, Mattel goes”. Según le va a Barbie, le va a Mattel.

 Decidieron, con total discreción, replantearse la filosofía de la muñeca. Reinventarla.

Devolverle su trono no es un reto fácil.
 Atrás quedan los tiempos en que Barbie era la encarnación del sueño americano
. Una encarnación en plástico, sí, pero, como diría ella, “cuando te ves tan bien, ¡qué importa que seas de plástico!”.
En 1976, en la celebración del bicentenario de la independencia de Estados Unidos, fue introducida una Barbie en una “cápsula del tiempo” junto a otros objetos que representaban la quintaesencia del país.
Se decía entonces que en EE UU había más Barbies que personas, pero las cosas se han torcido. Sigue siendo un icono, pero también la bestia negra de las feministas.
La última andanada le llegó de la combativa Camille Paglia, que se refirió a la cantante Taylor Swift como “Barbie nazi”.
 Pero lo peor de todo es la traición de las niñas, que desde hace años prefieren otras muñecas, como las Bratz o Elsa, la protagonista de Frozen.
¡Y las burlas! La última Barbie, una mexicana con la green card, la codiciada tarjeta de trabajo en Estados Unidos, provocó ásperas risas en la comunidad latina.
Puede que Barbie sea aún la muñeca más deseada, pero también es la más parodiada.
En los años noventa saltó a la fama la Organización para la Liberación de Barbie (Barbie Liberation Organization), formada por un grupo de artistas y activistas muy críticos con los roles de género, que intercambiaron clandestinamente las voces grabadas de Barbie y de G.I. Joe, un soldado para niños, en cerca de 500 muñecos a la venta. muy críticos con los roles de género, que intercambiaron clandestinamente las voces grabadas de Barbie y de G.I. Joe, un soldado para niños, en cerca de 500 muñecos a la venta.
 Cuando las niñas accionaban su nueva Barbie, la oían exclamar con furia:
–¡La venganza es mía!
Mientras que los niños miraban atónitos cómo sus aguerridos muñecos, a punto de atacar al enemigo, decían dulcemente:
–La playa es el lugar ideal para veranear.
El pasado otoño, Mattel lanzó un vídeo con un mensaje: “Imagina las posibilidades”.
Era un claro guiño a las feministas: hablaba del empoderamiento de las niñas a través de varias crías que jugaban con sus Barbies.
 Pero era asimismo la inteligente preparación para el lanzamiento de su gran secreto. ¿La Barbie feminista?

Pronto lo averiguaríamos.
Pronto lo averiguaríamos.
El secretismo de la nueva Barbie es equiparable al del último filme de ‘Star Wars’
El día siguiente a mi llegada, a las ocho de la mañana, una furgoneta nos recogió en el hotel para llevarnos a El Segundo, la localidad californiana donde se encuentra el centro de diseño de Mattel. Todos los colegios del condado de Los Ángeles, más de 900 centros, habían cerrado sus puertas a primera hora por un aviso de bomba.
 Tras los cristales tintados del vehículo, una francesa, una italiana, una inglesa y una española, custodiadas cada una por un representante de Mattel, atravesamos las calles vacías de niños. Nos detuvimos ante una anodina nave industrial que resultó ser la fortaleza de Mattel y, con la curiosidad de los invitados a la impenetrable fábrica de chocolate de Willy Wonka, entramos.
Allí estaban los padres de Barbie para recibirnos.
Como gigantescos guardianes en blanco y negro, Elliot y Ruth Handler, el matrimonio que la creó en 1959, parecían observar a los hombres y mujeres que entraban y salían, desfilando ante su inmensa fotografía mural igual que muñequitos de carne y hueso.
Algo así debió imaginar Ruth al fabricar aquella primera muñeca adolescente: que las niñas jugaran con adultos en miniatura.
La bautizó con el nombre de su hija, Barbara.
 Los Handler tenían también un hijo, Kenneth. No hace falta que diga más: ya saben cómo se llama el novio de Barbie
 A saber si aquel origen fraternal no fue el detonante de los rumores posteriores sobre la ambigua sexualidad de Ken.
Ruth fue una visionaria, pero la primera Barbie no surgió de la nada.
 En un viaje a ­Europa, vio una muñeca alemana, rubia y curvilínea, llamada Lilli, que la entusiasmó, sin saber que estaba inspirada en unas viñetas para adultos.
La Lilli original tenía una lengua rápida y pícara; si un policía le decía que los biquinis estaban prohibidos, contestaba: “¿Qué pieza prefiere que me quite?”.
Elliot Handler compró los derechos de la muñeca alemana para detener su producción y fabricar la que su esposa deseaba.
 Murió Lilli y nació Barbie. Así surgen las leyendas. Barbie heredó las largas piernas, la cintura de avispa y el voluminoso pecho de la alemana.
 También los tacones y el exagerado maquillaje. A las niñas les encantó.
En Mattel, dejamos los bolsos con los móviles en una habitación pintada de rosa Barbie
. Esa tonalidad, el 219 C de Pantone, es propiedad de la compañía, que tiene los derechos de su explotación.
 Guiados por la Guardia Pretoriana de Barbie, los que habían dirigido su misteriosa transformación, empezamos el recorrido que nos llevaría a la revelación del gran secreto: la Barbie que acallaría las voces críticas y encabezaría de nuevo las ventas. Kimberly Culmone, responsable del diseño de todo lo relativo a la muñeca, se presentó así:
La luminosa nave parecía un laberinto por los paneles que compartimentan el espacio en cubículos. Muchos tenían cortinas improvisadas para proteger el trabajo de las miradas curiosas.
 Aunque en Mattel se fabrican otros juguetes, como los populares Fisher-Price, Barbie sigue siendo el buque insignia de la empresa, como recordaban las gigantescas fotos en color de la muñeca que aparecían aquí y allá.
 Por una Barbie, que empezó a venderse a tres dólares, han llegado a pagarse 302.500 en una subasta de Christie’s.
Al volver una esquina, nos detuvimos
. Ensartadas en pequeñas varas negras había múltiples cabezas calvas, igual que Barbies jibarizadas, donde una mujer hacía pruebas de maquillaje aplicado a mano.
 Muy cerca se escuchaba el sonido de la máquina de coser donde otra operaria insertaba un suave y esponjoso cabello rubio en otra cabeza
. En un estante había bobinas con fibras de 52 colores, lisas y rizadas.

Cinco de las nuevas Barbie.
–Trabajan con Barbie diseñadores gráficos, licenciados de escuelas de arte, estilistas para adultos… –explicó Culmone–. Se requiere mucha habilidad manual.
La trabajadora liberó la pequeña cabeza de plástico de la aguja taladradora y, con un rascador de perro, desenredó con energía la rubia pelambrera antes de tendernos en silencio la cabeza ya peinada, como el gato que ofrece a su dueño los restos de un pájaro recién cazado.
ncima de una mesa, como si estuviesen sobre una pasarela, había varias muñecas ataviadas con distintos modelos.
 “Los iconos de la moda vienen y van. Bueno, algunos solo se van”, es una de las célebres frases de Barbie. Otra:
“No sé qué talla tengo: toda mi ropa está hecha a medida”.
A medida y también a mano.
 Al igual que su rostro, el cuerpo de Barbie ha ido cambiando con los años.
Un estudio de la Universidad de Helsinki demostró que una mujer con sus proporciones no podría menstruar y aún menos respirar, y tampoco podría mantenerse erguida dado el reducido tamaño de sus pies. Mattel aceptó la crítica: la figura de la muñeca se hizo más atlética, perdió pecho y su cintura ensanchó.
 Su vestuario también cambió.
Un hombre menudo y sonriente, vestido de negro y con un cinturón con la hebilla plateada de Hermès, se incorporó al grupo.
 Era Robert Best, el diseñador jefe, algo así como el Alexander McQueen de Barbie o su Tom Ford.

Una modelo avisa a parejas y madres de hombres que le mandan fotos sexuales

El diario The Independent acaba de desvelar la historia de una venganza muy particular. Es la que se está cobrando la modelo australiana Emily Sears, que vive y trabaja en Los Ángeles (EEUU).
La joven tiene una cuenta de Instagram que alimenta con asiduidad y que se llena de corazones ("me gusta"), de comentarios elogiosos pero, también, de otros bastante lamentables. Machistas. Sexistas. Más propios del acoso, puro y duro.
(Puedes seguir leyendo tras la foto...).
modelo instagram
La modelo, en una de sus fotos de Instagram.
Sears suele interactuar con sus seguidores, amablemente, pero ante la caterva de brutos que la atosigan en la red, mandándole fotos de sus genitales o lanzándole lo que son mucho más que piropos, ha decidido ponerse en contacto con las esposas o novias o madres de los remitentes para que sepan realmente que hacen sus chicos en Internet.
Va rastreando todas las redes sociales, hasta que logra dar con ellas.
"Esto es lo que pasa cuando me mandas fotos de tu pene por mensaje directo. Yo no juego", dice, explicando que tapa los nombres de las mujeres para protegerlas.
La modelo ha explicado a Buzzfeed que como mínimo recibe una de estas fotos de genitales masculinos al día y que se siente asediada y acosada.
Ya no sólo es ir por la calle y aguantar miradas y comentarios, dice, sino que vengan a tus redes a presionar.

30 ene. 2016

La Juventud Película

La juventud
Buena
Título original
Youth - La giovinezza
Año
Duración
118 min.
País
 Italia
Director
Guión
Paolo Sorrentino
Música
David Lang
Fotografía
Luca Bigazzi
Reparto
Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski, Poppy Corby-Tuech, Madalina Diana Ghenea, Emilia Jones, Mark Kozelek, Rebecca Calder, Anabel Kutay, Ian Keir Attard, Roly Serrano
Productora
Coproducción Italia-Suiza-Francia-Reino Unido; Indigo Film / Medusa Film / C-Films / Bis Films / Pathé / Number 9 Films
Género
Drama | Vejez. Amistad
Sinopsis
Fred Ballinger (Michael Caine), un gran director de orquesta, pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes con su hija Lena y su amigo Mick, un director de cine al que le cuesta acabar su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera musical, pero hay alguien que quiere que vuelva a trabajar; desde Londres llega un emisario de la reina Isabel, que debe convencerlo para dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe. (FILMAFFINITY)
Premios
2015: Premios Oscar: Nominada a mejor canción
2015: Premios César: Nominada a mejor película extranjera
2015: Festival de Cannes: Sección oficial largometrajes a concurso
2015: Globos de Oro: Nominada a mejor actriz de reparto (Fonda) y canción original
2015: Premios del Cine Europeo: Mejor película, director y actor (Michael Caine)
2015: Satellite Awards: Nominada a Mejor actriz de reparto (Jane Fonda)

Título original Saul fia (Son of Saul)

Título original
Saul fia (
Título original
Saul fia (Son of Saul)
Año
Duración
107 min.
País
 Hungría
Director
Guión
László Nemes, Clara Royer
Música
László Melis
Fotografía
Mátyás Erdély
Reparto
Géza Röhrig, Levente Molnár, Urs Rechn, Sándor Zsótér, Todd Charmont, Björn Freiberg, Uwe Lauer, Attila Fritz, Kamil Dobrowolski, Christian Harting
Productora
Laokoon Filmgroup
Género
Drama | Holocausto. II Guerra Mundial. Drama carcelario
Sinopsis
En el año 1944, durante el horror del campo de concentración de Auschwitz, un prisionero judío húngaro llamado Saul, miembro de los 'Sonderkommando' -encargados de quemar los cadáveres de los prisioneros gaseados nada más llegar al campo y limpiar las cámaras de gas-, encuentra cierta supervivencia moral tratando de salvar de los hornos crematorios el cuerpo de un niño que toma como su hijo. (FILMAFFINITY)
Son of Saul)
Año
Duración
107 min.
País
 Hungría
Director
Guión
László Nemes, Clara Royer
Música
László Melis
Fotografía
Mátyás Erdély
Reparto
Géza Röhrig, Levente Molnár, Urs Rechn, Sándor Zsótér, Todd Charmont, Björn Freiberg, Uwe Lauer, Attila Fritz, Kamil Dobrowolski, Christian Harting
Productora
Laokoon Filmgroup
Género
Drama | Holocausto. II Guerra Mundial. Drama carcelario
Sinopsis
En el año 1944, durante el horror del campo de concentración de Auschwitz, un prisionero judío húngaro llamado Saul, miembro de los 'Sonderkommando' -encargados de quemar los cadáveres de los prisioneros gaseados nada más llegar al campo y limpiar las cámaras de gas-, encuentra cierta supervivencia moral tratando de salvar de los hornos crematorios el cuerpo de un niño que toma como su hijo. (FILMAFFINITY)

El Hijo de Saúl

A Claude Lanzmann se le ocurrió una vez decir que el Holocausto no se podía representar con imágenes reconstruidas y solo por eso se ganó un puesto en la historia del cine.
 Bueno, no solo por eso, pues lo dijo a propósito de su película Shoah (1985), una obra maestra de casi diez horas que hablaba del extermino utilizando únicamente testimonios orales
. Steven Spielberg no dijo nada cuando estrenó La lista de Schindler  (1993), quizá porque resultaba evidente que no quería abordar el tema en cuestión, sino confeccionar otra de sus odiseas aventureras, esta vez con un nazi perverso ocupando el lugar de sus monstruos habituales (del tiburón del film homónimo a La guerra de los mundos o Parque jurásico) y un alemán más o menos decente en el papel de bueno de la película (una especie de Indiana Jones de la burocracia bélica).
 En cualquier caso, estas dos propuestas representan dos extremos opuestos: por un lado, el horror evocado; por otro, el horror

El Hijo de Saúl Película

Director
Con Géza Röhrig, Sándor Zsótér, Levente Molnár más
Género Drama
País Hungría
El hijo de Saúl

Sinopsis

Película no recomendada a menores de 18 años
Auschwitz, 1944. Saul Ausländer (Géza Röhrig) es un deportado judío de origen húngaro que forma parte de la Sonerkommando en este campo de concentración.
 Este grupo, al que llamaban los “portadores de secretos”, vivía aislado del resto de los prisioneros y era forzado a trabajar como mano de obra al mando de los nazis en la logística del exterminio.
 Su tarea era limpiar los crematorios, quemando todos los cadáveres de los judíos exterminados en la cámara de gas.

En este contexto atroz donde ingresamos en el horror de la maquinaria de exterminio nazi, Saul trata de salvar de las llamas el cuerpo de un joven muchacho, que cree que es su propio hijo.
 Es entonces cuando decide hacer lo imposible para que un rabino le dé sepultura adecuada.

El hijo de Saúl está dirigida por el debutante László Nemes y ha sido galardonada con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
 El film está protagonizado por Géza Röhrig, que también debuta como actor con este film.

Isabel Preysler: entre el plan detox y la burguer party........................................

Terminaba anteayer de escribir el triunfal artículo que tantas alegrías me ha dado (también algún que otro disgusto, a qué negarlo: la gente puede llegar a ser supermalvada) cuando mi madre cambió de canal en la tele del hospital y dijo: “Yo no apruebo ni acepto ni entiendo que escribas sobre chismes, pero ya que lo haces tendrías que escribir sobre esto”.
 Levanté la mirada por encima de las gafas de culo de botella (que sólo me pongo en presencia de mi cariñosa madre) y vi a Isabel Preysler en el asiento de Pablo Motos.
No podía creerlo: estaba más joven todavía que en la maravillosa fiesta que celebró hace unos meses Vanity Fair, cuando la confundí con Tamara (no llevaba las gafas), que fue la última vez que la vi. Pero, entonces, ¿es cierto que esas cremas suyas funcionan?
isabel-preysler-abrir
Mi amigo Txema Mirón, consultor y experto apasionado en el mundo beauty, diría que sí, pero yo tendría que verlo para creerlo.


Desconfío un poco de los efectos milagrosos de las cremas, pero no tanto de los del photoshop.
 He visto con estos ojos míos verdaderos milagros merced a este programa informático (también bastantes descalabros). Y ella lo sabe
. Y es que cuando la Preysler sale en una exclusiva exige un photoshop digno de Ana Rosa Quintana en su propia revista
. No hay otra famosa que cuide tanto su imagen como nuestra “reina de corazones” (quedó demostrado que sigue ostentando este título: rompió los audímetros EH como nadie lo había hecho antes: casi cuatro millones de seres humanos).
Claro que lo de su eterna juventud no es solo cuestión de arreglos de ordenador.
 Porque cuando una la ve en persona no sabe qué edad tiene. Lo mismo podría tener cuarenta y cinco que cincuenta. Tiene sesenta y cuatro
. Y está tan delgada… “Mis amigas vienen un día a la semana a ver una serie y dicen: nos vamos a hinchar.
 Tomamos hamburguesas, perritos calientes, patatas fritas, tarta de chocolate, bizcocho, de todo, absolutamente de todo, estamos todo el tiempo comiendo…Vemos cinco o seis capítulos. Empieza ya a amanecer cuando terminamos y todo ese tiempo estamos comiendo sin parar”
Sí, claro, del Burguer King.
 Dice que es cuestión de genética. Que ella come un montón y no engorda.
 Pero luego dice que tiene entrenador personal. Y que baila en el baño.
 Y en otras entrevistas ha contado que un día a la semana toma solo piña para depurar.
Total, que lo que más me interesó fue su desayuno: Un batido detox (una siempre está a dieta, como Alaska y como mi íntima Topacio Fresh), pero cuando esta mañana ha llegado la enfermera y le he sugerido que me trajera el sencillo batidito ha abierto los ojos tanto que he tenido que decirle que era una broma. Con tod@s la comparto ahora:
Zumo de lima + Brócoli + pimiento + pepino + manzana + col rizada + espinacas + calabacín = Batido energizante de la Preysler.


batido

¡Dice que lo toma todas las mañanas!
Conclusión: que Isabel llegó a la tele después de veinticinco años y arrasó casi más que yo en mi primer post.
 Hubo tuits destructivos, pero los buenos ganaron por goleada.
Y fue tan lista que se metió a todos los periodistas en el bolsillo. No es difícil meterse a un periodista del corazón en el bolsillo. 
Los periodistas del corazón son esos a los que se les insulta una media de 100 veces por semana. En cambio, ella dijo: “Gracias a ellos estoy aquí”. Es casi, casi tan lista como su hija Ana Boyer, que ha superado a la maestra
. Pero de Ana hablaremos otro día. Y de mi adorada Tamara (sin duda mi preferida) hablaremos muchos días. Adoro a Tamara y a su cabecita casi tan loca como la mía.
Ahora os dejo: está a punto de llegar mi coach, y como se entere que no he hecho los ejercicios que me ha mandado para mejorar la relación con mi madre verás la que me lía.
 Bueno es el pelma.
¡Hasta mañana y requete gracias a todos/as los que dejasteis comentarios! (incluido a Javier, que opinó que yo era Ángela Portero disfrazada. ¡Haber estudiado Filología para esto!)
Con todo el cariño

Paco León: "Soy producto de la tele y me moriré como Chanquete"................................ Ines Muñoz Martínez-Mora

Pronto no quedará nadie que le llame Luisma. Protagoniza 'Embarazados' (hoy estreno), prepara una zarzuela y anuncia: "El 'seso er güeno"

 

ampliar foto
Paco León viste chaqueta Cesare Attolini para just One y camisa Barbour.
Ni siquiera tras el estreno de Carmina y amén consiguió tomarse un descanso
. Paco León (Sevilla, 41 años) lleva dentro una fuerza centrífuga que le hace salir disparado en todas las direcciones posibles. “Soy ansiedad pura. Mis Orfidales me cuesta descansar, porque tengo mucha prisa, muchas ganas y mucho todo”, cuenta el sevillano, que acaba de estrenar (el 29 de enero) película como actor (Embarazados), el 1 de abril lo hace como director (Kiki, el amor se hace) y no sabe si luego protagonizará otro proyecto, aunque entre medias anuncia:
 “Dentro de esa voluntad de no aburrir y no aburrirme, voy a hacer una zarzuela dirigida por Miguel del Arco, ¿cómo te quedas?
 No soy de los que espera a que suene el teléfono. Soy hiperactivo y me autogestiono
. Cuando hay proyectos, bien, y si no, me los invento”.

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Paco León viste chaqueta Cesare Attolini para just One y camisa Barbour.
Ni siquiera tras el estreno de Carmina y amén consiguió tomarse un descanso. Paco León (Sevilla, 41 años) lleva dentro una fuerza centrífuga que le hace salir disparado en todas las direcciones posibles. “Soy ansiedad pura. Mis Orfidales me cuesta descansar, porque tengo mucha prisa, muchas ganas y mucho todo”, cuenta el sevillano, que acaba de estrenar (el 29 de enero) película como actor (Embarazados), el 1 de abril lo hace como director (Kiki, el amor se hace) y no sabe si luego protagonizará otro proyecto, aunque entre medias anuncia: “Dentro de esa voluntad de no aburrir y no aburrirme, voy a hacer una zarzuela dirigida por Miguel del Arco, ¿cómo te quedas? No soy de los que espera a que suene el teléfono. Soy hiperactivo y me autogestiono. Cuando hay proyectos, bien, y si no, me los invento”.
En Embarazados no hace de mujer, ni de entrañable extoxicómano, sino de varón en las postrimerías de la treintena con unos espermatozoides tan perezosos a la hora de enfrentarse a la paternidad como él mismo
. De esos hay muchos.
He tenido que interpretar a una persona completamente normal, algo a lo que no estoy acostumbrado, así que he trabajado a un nivel interpretativo no explorado. Lo que pasa es que mi chica es una de las guionistas, y la directora, Juana Macías, es amiga, así que ha sido un proyecto muy familiar
. Me lo propusieron y me parecía que tenía un temazo, todo eso de los padres tardíos, que les dan galletitas de fructosa a sus hijos y les abren un Pinterest.
Me hace gracia que me vean como una folclórica. Vine de Sevilla a Madrid sólo porque aquí es donde más trabajo hay. Pero, ¿conoces a mi hermana? Si yo soy así, ella es un maricón de 50 años en el cuerpo de una de 30
Usted mismo pasea a su hija [Manuela, de cinco años] en un carrito Bugaboo. Y a día de hoy, quien no tiene uno no es nadie.
Y sobre eso precisamente trata la película. Ojalá fuera un exitazo y pudiésemos hacer una segunda parte, ya no sobre el embarazo sino sobre la maternidad-paternidad en sí
. Madre mía. Hay que desmitificarlo porque realmente es durísimo.
 Por mucho que te avisen, es inevitable que cuando te encuentras con todo el pastel pienses: “A mí nadie me había dicho nada de esto”.

Su siguiente proyecto tras la cámara, la comedia sexual Kiki, el amor se hace, es una película de encargo. No es que ande usted a vueltas con el sexo.
 Viniese de donde viniese, la iba a aceptar porque la vi como algo cercano, interesante y que podía hacer mío. Es una película muy vital, descarada y disfrutona, que no deja de ser una comedia romántica porque, al final, la componen cinco historias de amor.
¿Resulta más productivo entonces tomarse el sexo en clave de humor? Aquí desde luego se trata de un enfoque nada oscuro.
Si tiene el subtítulo de El amor se hace es porque apunta en la dirección de que el sexo es el lenguaje universal que nos salva de todo. El seso er güeno.
 Hay que quererse, que estamos aquí tres días, así que mejor rocémonos.
 En ese sentido, el mensaje de la película es el de “haz el amor y no la guerra”, algo bastante hippy que a mí me sigue pareciendo subversivo.
¿Y cómo ve el asunto del sexo hoy en día gracias o por culpa de las aplicaciones para ligar? Porque está claro que las reglas del juego han cambiado. Ahora mismo estamos como niños con juguete nuevo, disfrutando de todos esos medios. Es verdad que ha cambiado el ritual.
Ya no hace falta ir a un bar a echar horas para ligar, o que un amigo haga de intermediario presentándote a alguien que cree que te puede gustar, pero la esencia es la misma. Supongo que hay más oportunidades.
 Y a mí, si hay más interacción, me parece bueno. Si la gente folla más, pues olé.
En su inevitable comparación con Almodóvar late el retrato costumbrista. A usted no le duele España. Siempre me acuerdo de la canción de Mecano esa de “a mi me tocó nacer en Madrid y no es un trauma ni un orgullo para mí porque no me dejaron elegir”.
Soy mucho de “con mi familia me meto yo, no tú”.
Y para mí, lo más honesto es hablar de lo que tienes cerca, por eso creo que, cuanto más particular seas, más universal resultas y, cuanto más básico, más moderno.
No intento hacer juicios de valor sino instantáneas sociales. Cuando me dicen que Carmina es muy española, pues pienso: “Será”.
Incluso hablando, usted es mucho de esa manera de sentenciar que tienen las folclóricas. Es que me he reconciliado mucho con mis raíces a partir de las Carminas
. No es que me viniera a Madrid huyendo de Sevilla para vivir el sueño de la capital sino porque aquí es donde más trabajo hay.
 Y luego es que hay una edad en la que uno vuelve. Cuando eres joven quieres ser todo lo contrario de tus padres, pero llega un momento en el que dices: “No, es que soy ellos. No es que me parezca, es que lo soy, a nivel genético, celular
. Cómo pongo la mano, cómo hablo…”. Y eso es sano.
 Pero me hace gracia que me vea así. ¿Conoce a mi hermana [la actriz María León]? Porque si yo soy así, ella directamente es un maricón de 50 años metido en el cuerpo de una de 30.
¿Por qué ya no se traviste? Con lo guapa que salía con sus personajes de Homo Zapping. Yo es que de mujer gano. Pero no, ya no me queda tan bien la pestaña postiza. No me veo ya, me da mucha pereza. Además, creo que hay que matar a los Frankenstein porque si no todavía podría estar haciendo de Raquel Revuelta o del Luisma perfectamente.
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Paco León posa con traje Acne para Mini, camiseta Diesel y gafas Persol.
Y al Luisma, ¿lo ha matado ya socialmente? Es heavy lo que voy a decir, pero depende del nivel cultural de la gente.
Los que sólo ven televisión me identifican con el Luisma aunque sepan que me llamo Paco León. Y para la gente que lee revistas o va al cine soy Paco León
. Pero no me peleo con ninguna de las cosas. Yo soy producto de la tele y me moriré como Chanquete.
Después de haber contado la historia de su familia, ¿le ronda alguna otra por la cabeza? He abierto tantos campos que reconozco que ahora mismo no sé por dónde tirar. 
Hay tantas opciones que de repente se me hace bola. Me da mucha nostalgia lo de la primera Carmina, la verdad, lo de trabajar el low cost
¿Ese low cost de la primera no fue un camino para poder ser más ambicioso en la segunda? No te creas, yo volvería gustoso a aquello.
 Para mí, el verdadero lujo no es el dinero sino la libertad.
 Esto me ha quedado de titular de aplauso, ¿eh? No, lo pienso de verdad.
 El auténtico lujo es hacer lo que te dé la gana.
Yo no me puedo quejar porque lo hago en un porcentaje muy alto, pero quiero hacerlo más.
 Tengo proyectos muy chulos en mente pero que no puedo hacer porque son muy caros o porque todavía no me dan el crédito artístico de decir: “A este, lo que pida”.
Y su familia, ¿qué tal tras la catarsis de las Carminas? Se ha naturalizado todo mucho. Primero, porque ha nacido una estrella, que es mi madre, que no te creas que está recogidita en casa. Está haciendo Allí abajo (Antena 3) con mi hermana, acabamos de rodar un anuncio dirigido por mí y protagonizado por ella y ahora en enero lanzamos un canal de YouTube.
“Soy vanidoso, pero voy al límite, provoco.
No soy políticamente correcto, y el gamberreo me da mucho morbo. Pero luego soy bastante tímido.

Por eso hago cosas desde mi profesión o las redes que en persona nunca haría
¿Y si su madre se hace más famosa que usted? Ya lo es
. Al menos, en Sevilla. Cuando vamos juntos y nos para un fan por la calle, este me pide a mí que les saque una foto juntos, no que salga yo en ella.
Y hacemos sesiones fotográficas y rodajes y todo, pero siempre a nuestra manera.
 No te creas que mi madre deja de fumar en ningún plató.
Es que las señoras a cierta edad son ingobernables. Eso sí que es libertad.
Hablando de libertad, usted no sólo nos ha puesto en bandeja su universo personal, sino que no tiene ningún pudor a la hora de mostrarse en otro sentido más prosaico, el del desnudo. Se quita la ropa muy alegremente para celebrar el aumento de seguidores en Twitter o Instagram. Me sorprende que lo sigan considerando noticiable porque es algo muy sano que no compromete mi libertad personal.
 A mí, como vanidoso que soy, me preocupa mucho lo que piensen de mí, pero también quiero ser honesto
. Y en esa honestidad está el descaro y el “me da igual”. Voy al límite, provoco. No soy políticamente correcto, y el gamberreo me da mucho morbo
. Pero luego soy bastante tímido. Por eso hago esas cosas desde mi profesión o las redes que en persona nunca haría.
Y todo eso sin haber sacrificado su vida privada por el camino. Es que intento ser muy generoso en un sentido para ser muy rácano en otro.
Y la gente se lo consiente. Lo íntimo lo puedo hacer público, pero lo privado está en otro paquete distinto.

Pierre Lemaitre: “Aprendí de Hitchcock, me inspiro en las series”............................... Berna González Harbour

El francés ha cultivado el género criminal con 'Irène' y el inspector Camille Verhoeven.

Pierre Lemaitre.
Pierre Lemaitre (París, Francia, 1951) es un escritor tardío de rápida consagración.
 Empezó a escribir con 56 años y ya con 63 y una reseñable reputación como autor de novela negra, ganó en 2013 el premio Goncourt, el más importante de las letras francesas.
Fue curiosamente con Nos vemos allá arriba (Salamandra), una obra alejada del género que ha cultivado con Irène (2006) y otros títulos de la serie protagonizada por el inspector Camille Verhoeven, que incluye Alex, Rosy&John y Camille, publicadas por Alfaguara. Lemaitre responde a EL PAÍS por correo electrónico.

PREGUNTA. ¿Existe una nueva novela negra, el género vive una nueva etapa?

RESPUESTA. Creo que en España no se distingue entre novela policiaca y novela negra (las novelas negras tienen como base la historia de un delito pero no siempre cuentan la investigación y la búsqueda del asesino misterioso, por ejemplo mi próximo libro).
 Es una lástima, porque eso permite ver el conjunto policiaca + negra como una vasta galaxia literaria con un abanico increíblemente abierto, porque toca todos los temas que la literatura es capaz de abordar. No sé si vivimos una nueva etapa de la novela negra (en sentido amplio), pero debemos reconocer que el género, en todas sus formas, aborda absolutamente todos los temas sociales...
P. ¿Cómo ha evolucionado el género negro? ¿Ha roto los límites de los temas hacia la historia, la fantasía? ¿Tiene más cualidades o menos?
R. Ha habido muchas evoluciones.
 Pensemos en el camino recorrido, por ejemplo, desde las primeras novelas de Agatha Christie hasta James Ellroy, desde Fantômas hasta Paco Ignacio Taibo II. Creo que tiene razón, que el género no deja de transgredir las categorías habituales.
 A veces leo novelas que pertenecen al género fantástico en sentido estricto pero que toman muchos elementos prestados de la novela policiaca o la novela negra: misterio, suspense, giros imprevistos, pero también un panorama de la sociedad, la investigación psicológica de personajes en el límite de las normas, etcétera.
 Hablo, por ejemplo, de la extraordinaria novela francesa Gagner la guerre, de Jean-Philippe Jaworski, que espero que traduzcan al español.

P. ¿El cine ha cambiado la forma de narrar? ¿Le ha influido a usted?
R. Yo he aprendido mucho de uno de mis maestros, Alfred Hitchcock, pero, en el plano narrativo, las series televisivas son mi mayor inspiración.
El cine posee unos límites naturales, en especial de duración. Mientras que la serie de televisión ha permitido recuperar la novela de grandes dimensiones. Todo Breaking Bad o todo The Wire tienen una duración narrativa superior a Guerra y paz. Esta dimensión novelesca es una gran novedad en las artes de la ficción, porque une la eficacia narrativa del cine a la inmensidad de la novela.
P. ¿Es un género social?
R. Es un género social para los autores que quieren que lo sean.
P. ¿Cómo define su estilo? ¿Realista, social?
R. No soy el más indicado para definirlo. Creo que mi estilo es bastante realista, pero las categorías son todavía algo rígidas.
Algunas novelas mías entran en una categoría muy social y, por tanto, realista, y otras son fábulas (en las que la relación con la realidad relaja bastante).
 Me gustaría ser un novelista no muy fácil de clasificar, porque eso querría decir que aún puedo sorprender a mis lectores y a los críticos literarios.

 

Pinturas con vida propia

Los cuadros de Andrew Wyeth inspiran a la diseñadora floral Isabel Marías

Crea unos bodegones que representan el universo del artista

La obsesión de Isabel Marías, diseñadora y dueña de la tienda de arreglos florales Elisabeth Blumen, siempre ha sido encontrar inspiración en la pintura clásica y contemporánea para crear composiciones diferentes. “Intento buscar elementos artísticos y que mis ramos aporten un toque original a cualquier evento”, explica Marías, de 37 años
. Los lienzos de Andrew Wyeth, que reflejan muy bien el entorno rural, han encajado en su visión creativa.
 Para representar la atmósfera del artista en bodegones, Marías viajó hasta la sierra, donde le fue fácil encontrar plantas de invierno.
 “La obra de Wyeth es muy orgánica y sus paisajes son fríos”, explica. 
La diseñadora recolectó ramas, setas y hojas secas y las entremezcló con flores de tonalidades que van desde el violeta de las anémonas hasta el rojo del acebo.
 Las puertas y ventanas de madera de un almacén abandonado en el madrileño pueblo de Navacerrada sirvieron de escenario con el fin de recrear el taller del pintor estadounidense..

El arte de Andrew Wyeth

Estrella de Diego
El haber nacido en una familia de artistas, la del conocido ilustrador N. C. ­Wyeth, quizá fue fundamental para Andrew Wyeth, uno de los pintores estadounidenses de mayor prestigio del siglo pasado. Wyeth es autor de obras tan esenciales como el cuadro El mundo de Cristina, de 1948, que muestra a una joven en medio de un campo árido desde el que se vislumbran unas casas al fondo. El pintor dibuja su cotidianidad, lo que ve desde la ventana de su casona. Con este lienzo, Wyeth pasó a formar parte del movimiento artístico de la American Scene, cuyo lema era recuperar el paisaje americano, recrear sus parajes hostiles, casi desérticos. Cuadros y fotografías se inundaron de horizontes de claros y oscuros alejados del ritmo de las grandes ciudades. Bajo el título Wyeth. Andrew y Jamie en el taller, el Museo Thyssen-Bornemisza acogerá desde el 1 de marzo hasta el 19 de junio una exposición sobre la obra del artista y de su hijo Jamie.
Nacido en 1917 en Chadds Ford (Pensilvania), Andrew Wyeth pasaba los veranos en Maine, rodeado de elementos familiares que pueblan sus cuadros: “Pinto mi vida”, reflexionaba. Se trata de una pintura a medio camino entre preciosismo y realidad, fascinante en lo minucioso; tiene un sabor casi fotográfico, pictorialista, a pesar de su animadversión al mundo de la fotografía. Pero a Wyeth no le gustaba la etiqueta de pintor realista. Y menos en aquellos años, con el pleno auge de la Escuela de Nueva York, cuna del expresionismo abstracto. Para la crítica y los historiadores del arte, sin embargo, se trata de un artista controvertido. Aclamado por algunos y despreciado por otros, representa un momento básico en el arte estadounidense a veces eclipsado por la fama que alcanzó la Escuela de Nueva York.