Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 ene. 2018

El paraguas............................................. Manuel Vicent

Cualquier hecho vulgar hace que cada día cambie la trayectoria de la vida.

Esperando al tren.
Esperando al tren.
De noche, en el tren, el viajero volvió la mirada hacia el cristal de la ventanilla y pudo observar que fuera del vagón viajaba a la misma velocidad una figura cuyo rostro era exactamente igual al suyo.
 Habría cometido el error de creer que se trataba solo de la propia imagen reflejada en ese espejo oscuro de la noche.
 Después de reflexionar durante un tiempo llegó a la convicción de que esa figura podía ser la otra mitad de sí mismo desdoblada, que le había seguido siempre a todas partes desde su tierna infancia y que esta vez había conseguido alcanzarlo para seguir juntos viaje hacia el fin de la noche.

Puede que el viajero lo ignorara, pero esa imagen oscura contenía, como en un negativo, todos los sueños que no pudo cumplir; los placeres a los que renunció; las oportunidades que no supo aprovechar; lo que pudo hacer y no hizo; todo lo que había tratado de ocultar; las renuncias, errores y caídas que lo llevaron a convertirse en un cobarde sin ningún interés.
 En el fondo del espejo de la noche vislumbró a un niño saltando feliz sobre la hierba, que después, de adolescente, bajo el sol del verano iba a la playa en bicicleta y quiso de joven descubrir la fuente de la belleza en la abrupta selva de Dante.
 Aquella visión le obligó a preguntarse ¿y si...? Cualquier hecho vulgar hace que cada día cambie la trayectoria de la vida. ¿Y si…? De pronto, el viajero recordó aquel paraguas.
 ¿Y si no hubiera llovido aquella tarde de otoño? El viajero sabía que nada habría sido lo mismo si aquella tarde de otoño no hubiera tenido que volver al bar a recoger el paraguas que había olvidado. En aquel bar se cruzó con la mujer que ahora le esperaba en la estación, fin de su destino. 
“¿Qué tal el viaje?”, le preguntó ella. “Me he encontrado con un tipo al que no había visto desde que éramos niños, un miserable”, contestó el viajero.

 

Más feos no pueden ser ............Aznar S.L. segunda generación

José María, Ana y Alonso, el éxito empresarial y social de los hijos del expresidente.

El expresidente José María Aznar y su hijo mayor en 2013 en un evento en Madrid.
El expresidente José María Aznar y su hijo mayor en 2013 en un evento en Madrid. Getty Images

 

Se podrá dudar de la rentabilidad para el país de las dos legislaturas en las que José María Aznar ocupó la presidencia del Gobierno de España, pero en ningún caso de la magnífica inversión a futuro que han supuesto para él y su familia.
La nada desdeñable cantidad que el Estado asigna a cada exjefe de Gobierno —unos 80.000 euros anuales— no debió resultar presupuesto suficiente para este político que desde que cesó en el cargo en 2004 decidió apostar a lo grande por los negocios.
 Su experiencia como presidente y su nutrida agenda le han facilitado un torrente de cargos que han multiplicado exponencialmente el patrimonio familiar.
 Conferencias, asesoría en multinacionales extranjeras, intermediario en contratos multimillonarios, libros y, a partir del próximo mes de marzo, un fichaje de lujo como asesor internacional en Latham & Watkins, el primer despacho legal del mundo por facturación.

Su esposa, Ana Botella, alcaldesa de Madrid entre diciembre de 2011 y junio de 2015, ha figurado como secretaria de la sociedad Famaztella (con la que el matrimonio explotaba los derechos de libros, discursos y conferencias) y, aunque sea a título honorario, fue nombrada a finales de 2016 asesora especial sobre Turismo Urbano del secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Taleb Rifai.
Alonso Aznar Botella, el año pasado en Madrid.
Alonso Aznar Botella, el año pasado en Madrid. GTRESONLINE
Con estos mimbres no resulta extraño que el ejemplo paterno haya calado entre sus retoños, todos ellos educados en colegios privados y con un baño inglés conseguido mediante másters o stages en prestigiosos centros y empresas estadounidenses y de la City londinense.
José María Aznar Jr. es el más discreto y menos mediático del trío, también a quien a primera vista solo le falta el bigote para ser un conseguido clon de su padre cuando tenía unos años menos.
 Se licenció en Administración y Dirección de Empresas en el Colegio Universitario de Estudios Financieros CUNEF y se ha convertido en un analista que rehúye de la exposición pública, da clases de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad San
Pablo Ceu de Madrid, está casado desde hace seis años con Mónica Abascal —diseñadora de bolsos— y tiene tres hijos, Valvanuz, José María y Gaspar.
Con 39 años se le podría calificar de ejecutivo, empresario y rico —se ha publicado que ha adquirido recientemente un chalet en la exclusiva urbanización madrileña de El Viso valorado en 1,8 millones de euros—.
 Una bonanza que proviene principalmente de ser socio de la sociedad Promontoria Plataforma —entidad que tras el escándalo de Bankia gestiona los activos inmobiliarios del banco para encargarse de su venta— y de su relación no publicitada con Cerberus Capital Management, un fondo buitre especializado en comprar barato activos financieros que se encuentran en problemas.
Ana Aznar y Alejandro Agag en la fiesta de cumpleaños del actor Orlando Bloom, en Marruecos la semana pasada.
Ana Aznar y Alejandro Agag en la fiesta de cumpleaños del actor Orlando Bloom, en Marruecos la semana pasada. Getty Images
Su hermano pequeño Alonso, de 29 años, que entró a vivir junto a su padre en Moncloa cuando solo tenía 8, es el más polvorilla de la familia.
 Su carácter extrovertido y su capacidad de relacionarse con la jet set, donde se mueve como pez en el agua y le sobran amigos, le han convertido en un asiduo de todo acto que pete en Madrid o Marbella, en un conseguidor que sabe sacar partido a sus relaciones para él o para otros, y en un emprendedor adicto al móvil y a los aviones, que le llevan de aquí para allá en busca de negocios y diversión.

Es oficialmente el guapo de la familia, vivió varios años en Londres y, aunque guarda también cierto parecido físico con su padre y comparte con él su pasión por el Real Madrid y el fútbol en general, prefiere los vaqueros a la corbata y dicen que es mucho más simpático que su progenitor.
2017 ha sido para él un año intenso. 
A tenor de sus redes sociales lo ha pasado divirtiéndose por el mundo, pero su currículo tras acabar la misma carrera que su hermano mayor, también en CUNEF, prometía resultados y no ha decepcionado. 
Su carácter inquieto va a tono con su actividad. Alonso es un emprendedor de altos vuelos.
 Participa en la sociedad La Rumba Tarumba, propietaria de más de una decena de restaurantes de moda en Madrid, entre los que se encuentran Perrachica, Marieta, Habanera o Juanita Cruz. 
Creó varias apps de citas que no llegaron a funcionar, y en la actualidad es consejero delegado en España, Portugal y México de Afiniti, una compañía que se dedica a aplicar la inteligencia artificial para mejorar empresas y que en dos años ya cuenta con veinte empleados.
 Un soltero de oro en toda regla que parece no tener ninguna prisa por dejar de serlo. 

Ana Aznar con sus padres, Ana y José María Aznar y sus cuatro hijos en 2016 en Londres, en una cena de gala de la Fórmula E.
Ana Aznar con sus padres, Ana y José María Aznar y sus cuatro hijos en 2016 en Londres, en una cena de gala de la Fórmula E. Getty Images
 La que ha seguido la senda más convencional ha sido Ana Aznar (37 años).
 En 2002 se casó en el Escorial en una boda con 1.100 invitados y tintes de enlace real, cuando su padre todavía era presidente.
 Se trasladó con su marido Alejandro Agag a Londres y allí terminó sus estudios de Psicología, ha tenido cuatro hijos varones y da conferencias sobre las relaciones padres e hijos, tema de su doctorado.
 Su esposo, es otro emprendedor de éxito.
 El último de ellos la Fórmula E, la versión eléctrica de la Fórmula 1, que fundó y lanzó en septiembre de 2014 y es otra fuente de dinero y relaciones internacionales que promete aumentar, aún más, la historia de éxito de esta familia.
 Pero esta es otra historia que merece capítulo aparte.

Las cartas del “amor loco” de Simone de Beauvoir

El director de ‘Shoah’, Claude Lanzmann, vende a la Universidad de Yale las 112 misivas que la filósofa le envió cuando eran amantes.

Jean-Paul Sartre (centro), Simone de Beauvoir y Claude Lanzmann cenan juntos en un restaurante de París en una imagen de los años sesenta.
Jean-Paul Sartre (centro), Simone de Beauvoir y Claude Lanzmann cenan juntos en un restaurante de París en una imagen de los años sesenta. Archivo Bettmann

 


Claude Lanzmann tenía 27 años cuando se convirtió en el amante de Simone de Beauvoir, de 44, en julio de 1952.
 Ninguno ocultó jamás una relación que se prolongó durante siete años y que la escritora y filósofa conjugó con la que mantenía y siguió manteniendo con Jean-Paul Sartre hasta la muerte de este. Lanzmann, director de la monumental película sobre el Holocausto Shoah en 1985 y uno de los documentalistas más respetados del mundo, no fue el único amante de la autora de El segundo sexoque, como Sartre, preconizaba las relaciones abiertas.
 Pero sí fue el único con el que Beauvoir llegó a convivir, algo que ni siquiera hizo con el impulsor del existencialismo.

Pasado el amor, quedó la amistad, que se prolongó hasta la muerte de Beauvoir, en 1986.
 Y 112 cartas de “amor loco” que la autora de Memorias de una joven formal le escribió a lo largo de los años de su relación, sobre todo durante sus viajes, y cuya existencia se desconocía hasta ahora, a pesar de la fama epistolar de Beauvoir. 
Las misivas, de las que apenas empiezan a conocerse algunos extractos, han sido vendidas a instancias de Lanzmann por la casa de subastas Christie’s a la biblioteca Beinecke de libros y manuscritos raros de la Universidad de Yale, por un monto no revelado. 
 El trato se cerró el viernes pasado y, desde entonces, no ha arreciado la curiosidad en Francia por esta inesperada maniobra del intelectual de 92 años.
De hecho, la decisión de enviar al “exilio americano”, como ha descrito su venta a Yale el diario Le Monde, unas cartas guardadas celosamente durante tantas décadas no ha sido fácil para Lanzmann, antiguo secretario de Jean-Paul Sartre y que a la muerte de Beauvoir pasó a dirigir la revista Les Temps Modernes, fundada por la pareja de filósofos.
Si ha dado este paso, ha explicado Lanzmann en un comunicado transmitido por Christie’s y reproducido por la prensa francesa, ha sido por la “escandalosa ley” hereditaria de Francia que estipula que los derechos sobre los escritos de un autor, incluso las cartas dirigidas a otros, deben pasar a sus parientes. 
“El contenido de esas misivas, según esta increíble ley, pertenece al que las escribe pero nunca a los destinatarios, a quienes están dirigidas”, lamenta Lanzmann. 
En el caso de Simone de Beauvoir, los derechos de edición sobre las cartas que le escribió a Lanzmann están por tanto bajo control de su hija adoptiva, Sylvie Le Bon de Beauvoir.
 Y ahí está precisamente el problema. Porque Le Bon y Lanzmann tienen una mala relación desde hace años.
A pesar de haber publicado otras cartas de su madre, la hija nunca ha querido hacer lo mismo las de Lanzmann, asegura este. 
El documentalista va más allá aún en una entrevista con Le Monde publicada este fin de semana al afirmar que Le Bon quiere borrarle por completo de la vida de Simone de Beauvoir.

Odio

“Sylvie Le Bon no desea solamente oponerse a la publicación de mi correspondencia con Simone de Beauvoir.
 Ella desea, pura y sencillamente, eliminarme de la existencia de Simone de Beauvoir. 
Es la única manera, piensa ella, de hacerme inofensivo”, asegura Lanzmann al diario parisino.
 ¿Pero de dónde viene este “odio”, como califica el documentalista el sentir de la hija de su antigua amante y amiga hacia su persona? Según Lanzmann, el enfrentamiento comenzó cuando Le Bon decidió, en 1990, publicar el libro Cartas a Sartre, algo a lo que él se oponía porque muchas de las misivas incluidas hablaban de personas aún vivas.
 Lanzmann recuerda que ya en su autobiografía, La liebre de la Patagonia, afirmaba que Castor, como llamaban a Simone de Beauvoir, “no las habría publicado jamás ni habría permitido que se hiciera”.
 Pero la hija de Simone de Beauvoir no le hizo caso y, a partir de ahí, comenzó un distanciamiento que no ha hecho más que agravarse con los años, asegura ahora Lanzmann.
 La hija de la filósofa no ha querido explicar sus motivos para no publicar las cartas, subraya el periódico.
No está claro por ahora qué va a suceder con esta “excepcional y apasionada correspondencia”, como la ha descrito el propio Lanzmann.
 La librería de Yale ha dicho que por el momento solo estarán disponibles en su sala de lectura, según la agencia France Presse. Pero Lanzmann asegura a Le Monde que no descarta su publicación en Estados Unidos. 
“Todavía no hemos hablado de ello, pero tengo intención de hacerlo pronto”, adelanta.


Pocos quieren beber el agua que salvó a Canarias

La sequía dispara en la Península el uso de las desaladoras, un recurso que puede llegar al 100% del suministro en los hogares del archipiélago.

Instalaciones de la desaladora de Piedra Santa, en Las Palmas.

 

África López no quiere tomar ni un sorbo de agua del grifo en su casa de Juan Grande, en la isla de Gran Canaria. 
Rechaza la idea de beberla casi como si fuera veneno.
 Le da igual que esa agua supere los índices más altos de potabilidad establecidos por ley; López lo tiene claro:
 "Sabe muy mal, a cloro, sale blanca de la cal que lleva. Incluso huele a lejía".
 La paradoja es que esta misma agua garantiza desde hace treinta años la prosperidad de ella y de su familia, labriegos dedicados al cultivo del pepino. 
Es agua desalada del mar, el recurso que ha garantizado el funcionamiento económico de Canarias y que desde 2017 es determinante en el Mediterráneo español.
Canarias depende de la desalinización para mantener su economía y la vida de sus ciudadanos. 
La primera desaladora de Europa se inauguró en Arrecife (Lanzarote) en 1964; era una instalación de segunda mano importada de la base militar estadounidense en Guantánamo, recuerda José Juan González, gerente de la gestora de aguas Canaragua. 
"La desalación salvó la vida de Canarias, sin ello no podríamos recibir 16 millones de turistas al año", apunta González. 
El total del agua consumida en Lanzarote es hoy desalada, también en Fuerteventura.
 En Gran Canaria, el 86% del agua para consumo humano es desalada, y es desalada un 50% del total suministrado. 
En Tenerife, isla con más recursos hídricos, cada vez dependen más de la desalinización: representa el 47% del consumo en los hogares tinerfeños, con un incremento anual de la desalación superior al 16% desde 2000.
Canarias acumula más de 50 años de experiencia y la Península observa a las islas para entender lo que le depara el futuro.
 La sequía ha provocado que las desaladoras del Mediterráneo funcionen muy por encima de su rendimiento habitual. 
Las desaladoras del río Tordera y del Llobregat, en Cataluña, pasaron a finales de 2017 de un rendimiento del 10% al 70% de su capacidad. 
En Alicante, con el trasvase del río Tajo al Segura restringido por la sequía, un 60% del agua que suministra la Mancomunidad de Canales de Taibilla (CMT) es desalada. 
 Este incremento de la producción supondrá en 2018 un encarecimiento de la factura del agua en Alicante del 21%, según informó el diario Información.
El coste para transformar agua de mar en potable y bombearla alcanza los 0,80 céntimos de euros el metro cúbico, lo que puede hasta triplicar el coste del agua natural, según datos de la Asociación Internacional de Desalación (IDA, por sus siglas en inglés) recogidos en 2017 por la BBC. 
Al mismo tiempo, el coste se ha reducido a la mitad en una década, según coinciden los datos aportados a este periódico por varias fuentes. "Cuando empecé en este sector hace 25 años", explica Baltasar Peñate, jefe del departamento de agua del Instituto Tecnológico de Canarias, "una membrana para el proceso de desalación podía costar 2.000 dólares; ahora la tengo por 800 dólares. 
Y el gasto energético ha caído desde 2000 del 50% del coste total a un 30%".
 En las Canarias hay 300 desaladoras, un 35% del total en España, y solo 30 son públicas; es el lugar del mundo con mayor número de desaladoras por metro cuadrado, dice Peñate.